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Por: Paul D. Tripp.

Este artículo forma parte de la serie: «Nuevas Misericordias cada mañana» de Paul D. Tripp

Sí, tu vida es conflictiva y dura, pero eso no quiere decir que el plan falló; de hecho, ese es el plan. Dios está obrando en ti para terminar lo que empezó.

Es muy diferente a la forma en la que normalmente pensamos sobre la gracia. No es la forma en la que pensamos en cuanto al amor de Dios. No nos parece bueno o sabio. Ocasiona que cuestionemos la fidelidad y el amor de Dios. Simplemente, no es lo que pensamos que pasaría al poner nuestra confianza en Jesucristo. No es una definición típica sobre la buena vida, y esto ocasiona que a veces pensemos que Dios no está al tanto de las cosas y que las personas malas están triunfando.

Puede ser que seas tentado a pensar que, debido a que eres hijo de Dios, tu vida debería ser más fácil, más predecible y —definitivamente— más cómoda. Pero eso no es lo que la Biblia enseña. Al contrario, la Biblia revela que las luchas son parte del plan de Dios para ti. Esto quiere decir que si eres hijo de Dios, nunca debes permitirte pensar que las situaciones difíciles que enfrentas son fracasos de las promesas de Dios, de Su carácter, de Su poder o de Su plan. Nunca debes pensar que Dio te ha dado la espalda. Nunca debes considerar la posibilidad de que Dios no es tan digno de confianza como realmente pensabas. No debes permitir ninguna de estas cosas, ya que cuando comienzas a dudar de la bondad de Dios, dejas de ir a Él en busca de ayuda. Nadie busca ayuda de alguien en quien no confía.

Dios ha escogido permitirte vivir en este mundo caído porque Su plan es que las dificultades ayuden a completar Su trabajo en ti. Esto significa que esos momentos de dificultad no son una interrupción o una falla de Su plan, sino una parte importante del mismo. Creo que hay momentos en que clamamos para

que Dios nos dé de Su gracia y la recibimos, pero a veces no es la gracia que esperábamos. Queremos la gracia de alivio y libertad. Recibimos esas cosas en pequeñas cantidades, pero las grandes porciones todavía están por venir. Lo que todos necesitamos aquí y ahora es la gracia de la transformación. La gracia de Dios no siempre es placentera. En ocasiones viene en forma de algo que nunca hubiéramos escogido si nosotros estuviéramos al mando.

Todos necesitamos enseñarnos y animarnos mutuamente con la teología de la gracia incómoda porque, de este lado de la eternidad, la gracia de Dios generalmente nos llega en formas incómodas. Quizá no es lo que tú y yo queremos, pero es precisamente lo que necesitamos. Dios es fiel; Él utilizará la corrupción de este mundo para completar la obra amorosa de tu transformación personal que ya ha empezado. ¡Eso sí que es gracia!

Para profundizar y ser alentado: Salmo 66

Fragmento tomado del Devocional «Nuevas Misericordias Cada Mañana por Paul D. Tripp» de Paul D. Tripp, para información sobre el libro y cómo obtenerlo, HAGA CLIC AQUÍ.


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