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Por: L.R. Shelton Jr

Este artículo forma parte de la serie «El cristino carnal»

Esta es la razón por la cual los que enseñan y predican este evangelio falso del cristianismo carnal se equivocan completamente en cuanto a la verdad de la Palabra de Dios: porque no quieren comparar las cosas espirituales con lo espiritual. Edifican una doctrina falsa basados en algunos pasajes bíblicos, e ignoran la luz mayor que se encuentra en el resto de la Biblia. Sé lo que estoy diciendo, porque lo he escuchado con mis propios oídos. Recientemente, cuando volvía a casa después de predicar, oí por radio a un predicador tomar el pasaje de 1 Corintios 3:1-4 y predicar esta doctrina falsa del cristianismo carnal en una forma que jamás había oído. En esencia, decía esto:

“¡No dejen que nadie les engañe sobre estos versículos, porque ciertamente enseñan que hay dos clases de cristianos: una, la de los espirituales, y la otra, la de los carnales que andan conforme a la carne. Es cierto que los cristianos carnales son la plaga de la iglesia, hacen llorar a Dios porque no andan conforme al Espíritu, pero aun así son cristianos e irán al cielo cuando mueran porque han hecho una profesión de fe”.

¡Y siguió describiendo a estos cristianos carnales como individuos que no oraban, ni leían la Biblia, sino que participaban en los placeres sensuales del mundo, quienes asistían muy poco a la iglesia y casi nunca ofrendaban nada para la obra del Señor, que estaban sumergidos en el mundo y no se los podía distinguir de él! Decía que lo triste era que Dios no podía hacerlos cristianos espirituales, porque no quería interferir en su libre albedrío; que aunque no se habían entregado a Cristo como el Señor de sus vidas, ¡estaba obligado a llevárselos al cielo cuando murieran porque habían confiado en él como su Salvador!

Mientras iba en mi auto oyendo la predicación de este evangelio falso, lloré, porque este evangelio falso estaba sellando a las almas preciosas en sus pecados, prometiéndoles el cielo cuando en realidad iban rumbo al infierno. Era una blasfemia, porque esta clase de “salvación” no da gloria a Dios, sino que pretende obligar a Dios a salvar a los rebeldes mientras continúan en sus pecados y se niegan a someterse a la autoridad de Dios como el Señor de todo.

Comencé a rogar al Señor que me diera fuerza para clamar en contra de esta falsa doctrina hasta la muerte, y presentar el verdadero camino de salvación de Dios que pide una entrega total de todas las llaves de todos los cuartos de nuestro corazón, y que nos sometamos a Jesucristo como el Señor de nuestra vida que rompe el poder del pecado.


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