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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie: «Devocional Acércate a Dios«

«Regocijaos en el Señor» (Filipenses 4:4).

La felicidad se relaciona con las circunstancias; el gozo es un regalo de Dios.

No hace mucho tiempo era común ver pegatinas o calcomanías con letreros que decían cualquier cosa concebible como fuente de felicidad. Por ejemplo, unos decían: «Felicidad es… estar casado». Otros señalaban: «Felicidad es… ser soltero». Otros más cínicos decían: «Felicidad es… otro imposible».

La felicidad, para la mayoría de las personas, es posible; pero también es inconstante, superficial y efímera. Como lo implica la palabra misma, la felicidad está asociada con los acontecimientos, la casualidad, la suerte y la fortuna. Si las circunstancias son favorables, uno es feliz; en caso contrario, es infeliz.

El gozo cristiano, sin embargo, está directamente relacionado con Dios y se basa en la firme confianza de que todo está bien, independientemente de las circunstancias que se presenten.

En Filipenses 4:4, Pablo afirma: «Regocijaos en el Señor» (énfasis añadido). El Señor es la fuente y el objeto, a la misma vez, del gozo cristiano. Conocer a Cristo produce un gozo que trasciende las circunstancias temporales. Obedecerle produce paz y seguridad.

El gozo es un don de Dios para cada creyente. Es el fruto que produce su Espíritu dentro de ti (Gálatas 5:22) desde el momento en que recibes el evangelio (Juan 15:11). Ese gozo aumenta a medida que estudias y obedeces la Palabra de Dios (1 Juan 1:4).

Aun las pruebas más severas no deben impedir que estés gozoso. Santiago 1:2 dice que uno debe gozarse cuando se encuentre en diversas pruebas, porque las pruebas producen resistencia espiritual y madurez. Además, confirman que su fe es genuina y, una fe probada, es fuente de gran gozo (1 Pedro 1:6-8).

Vives en un mundo corrompido por el pecado. Pero tu esperanza está en un Dios vivo, no en un mundo agonizante. Él «es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría» (Judas 24). Esa es la seguridad de tu gloria futura y tu gozo eterno. No descuides su Palabra, ni menosprecies las pruebas, ni pierdas de vista su recompensa eterna, ya que son los ingredientes clave de tu alegría en el presente.

Sugerencias para la oración: Agradece al Señor por cualquier circunstancia difícil que podrías estar enfrentando. Pídele la gracia continua para verla a través de su perspectiva y para no desanimarte (Gálatas 6:9). Ten cuidado con cualquier actitud pecaminosa u acción de tu parte que pueda disminuir tu alegría. Confiésalas de inmediato.

Para un estudio más profundo: Lee Hechos 16:11-40. ¿Qué dificultades tuvieron Pablo y Silas al fundar la iglesia Filipense? ¿Cómo usó Dios esas dificultades para su gloria?


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