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Por: Teología Sana

Introducción

La disciplina de los hijos es un tema fundamental en la crianza cristiana, ya que la Biblia nos enseña sobre la importancia de corregir, enseñar y guiar a nuestros hijos en el camino del Señor. Sin embargo, es crucial abordar este tema con amor, sabiduría y respeto. En este artículo, exploraremos 9 maneras incorrectas de disciplinar a nuestros hijos desde una perspectiva cristiana evangélica, basándonos en principios bíblicos que nos guían en esta importante tarea.

Desarrollo

1. Disciplina con ira: La Biblia nos enseña en Efesios 4:26 que debemos «airaos, pero no pequéis». La disciplina con ira puede llevar a situaciones dañinas y desagradables para nuestros hijos.

    2. Disciplina excesiva: Proverbios 13:24 nos recuerda que «el que detiene el castigo, a su hijo aborrece». Sin embargo, un exceso de disciplina puede llevar a resentimiento y miedo en nuestros hijos.

    3. Disciplina pública y humillante: En Mateo 18:15 se nos insta a corregir en privado a nuestros hermanos. Disciplinar a nuestros hijos de manera pública y humillante puede afectar su dignidad.

    4. Disciplina sin amor ni compasión: 1 Corintios 13:4-7 nos enseña sobre el amor paciente y compasivo. Disciplinar sin amor ni compasión puede dañar la relación con nuestros hijos.

    5. Disciplina inconsistente: Santiago 1:8 nos habla de la inconstancia como una característica negativa. La disciplina inconsistente puede confundir a nuestros hijos y debilitar la autoridad de los padres.

    6. Disciplina sin enseñanza: Deuteronomio 6:7 nos insta a enseñar a nuestros hijos los mandamientos de Dios. La disciplina sin enseñanza no permite que los hijos crezcan en entendimiento y sabiduría.

    7. Disciplina desproporcionada: Colosenses 3:21 nos exhorta a no exasperar a nuestros hijos. Una disciplina desproporcionada puede llevar a sentimientos de injusticia y resentimiento.

    8. Disciplina basada en comparaciones: Gálatas 6:4 nos recuerda que cada uno debe probar su propia obra. La disciplina basada en comparaciones puede generar rivalidades y complejos de inferioridad.

    9. Disciplina sin perdón ni reconciliación: Efesios 4:32 nos llama a ser benignos y misericordiosos. La disciplina sin perdón ni reconciliación puede dejar heridas emocionales profundas en nuestros hijos.

    Conclusiones

    Es fundamental que como padres abordemos la disciplina de nuestros hijos con amor, sabiduría y respeto, siguiendo los principios bíblicos que nos guían en esta tarea. Recordemos que la disciplina debe ser un acto de amor y corrección, buscando siempre el bienestar y la formación espiritual de nuestros hijos. Que el Señor nos guíe en este importante llamado de criar a nuestros hijos conforme a Su voluntad.

    Recuerda Proverbios 22:6 «Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él».

    ¡Que Dios bendiga a nuestras familias en este camino de disciplina y amor!


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