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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie de devocionales «Fortaleza para hoy»

«Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos». 1 PEDRO 1:3

Debido a su misericordia, Dios desea sacar a los pecadores de su lamentable condición.

Hace varios años pasé alrededor de una semana en India. Cada día veía innumerables personas enfermas por inanición, viviendo en las calles sucias. No pude evitar sentir compasión por las personas que vivían en esa miseria.

En un sentido espiritual —sin embargo— antes de que Dios nos salvara, éramos más patéticos que cualquier mendigo en las calles de India. Espiritualmente, nosotros estábamos «muertos en [nuestros] delitos y pecados … y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:1, 3-5). Dios vio nuestra miserable condición y fue movido a hacer algo al respecto.

¿Cómo se compara la misericordia con la gracia? La misericordia respeta la miserable condición del ser humano; la gracia tiene respeto por la culpa del hombre, que ha causado esa condición. Dios nos da misericordia para cambiar nuestra condición y nos da gracia para cambiar nuestra posición. La gracia nos lleva de la culpa a la absolución; la misericordia, de la desdicha a la gloria.

¿No le alegra bastante saber que Dios no solo eliminó su culpa, sino que también lo miró y tuvo compasión de usted? Y aún no ha terminado de extendernos su misericordia, como indica el profeta Jeremías: «Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad» (Lamentaciones 3:22-23). Además de que siempre podemos acercarnos «confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (Hebreos 4:16).

Sugerencias para la oración: Agradezca a Dios por su gran misericordia, por el perdón y las bendiciones que tiene como hijo suyo.

Para un estudio más profundo: Lucas 15:11-32 contiene la famosa parábola del hijo pródigo, una ilustración conmovedora de la amorosa compasión de Dios. ¿Cuál era la condición del hijo cuando regresó? ¿Cuál fue la reacción de su padre? ¿Cómo nos responde Dios cuando nos dirigimos a Él en arrepentimiento y humildad?


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