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Por: Miguel Núñez

Este artículo forma parte de la serie «95 tesis para la iglesia de hoy» del Pastor Miguel Núñez

Basada en Efesios 5:22

Estamos viviendo en medio de una revolución moral que ha sido precedida por una revolución feminista; algo que comenzó en la década de los años 60 de manera más abierta y que ha ido empeorando en la medida en que el tiempo ha ido pasando. Todo lo que ocurre en la sociedad en medio de la cual una iglesia se encuentra injerta se termina infiltrando en esa iglesia, lamentablemente. Y en nuestro continente latinoamericano, la falta de sujeción de la mujer a su esposo es algo epidémico, hasta el punto en que muchas iglesias están en manos del poder femenino más que de la dirección masculina, como Dios lo determinó.

 La Palabra de Dios llama a la esposa en Efesios 5:22 a estar sujeta a su marido y dice, literalmente: “Mujeres, estad sujetas a sus maridos (y escucha ahora) como al Señor”. En otras palabras, si eres esposa, tu sujeción no es tanto a tu esposo; es, más bien, al Señor que ha dispuesto de qué manera debe funcionar el hogar. En toda la creación encontramos un diseño jerárquico: en la Trinidad está el Padre; el Hijo viene, se somete al Padre, y luego el Padre y el Hijo envían el Espíritu de Dios. Puedes ver cómo cada una de las personas en la Trinidad ejercieron funciones distintas a pesar de ser iguales en carácter, en atributos, en dignidad.

De la misma manera, la sujeción carácter, en atributos, en dignidad. De la misma manera, la sujeción de la mujer al esposo no implica una inferioridad en su género ni en sus funciones, simplemente tiene que ver con la economía del hogar: cómo este va a funcionar. Dios llama a los hijos a someterse sus padres, y de esa misma forma, Dios llama a los ciudadanos a someterse a sus presidentes y autoridades. Muchos ciudadanos viven vidas morales y tienen carácter y liderazgo superiores a sus presidentes, y todavía la Palabra les ordena sujetarse a las autoridades. A mí me conviene vivir en sujeción: trabaja en mi orgullo, trabaja en mi sumisión, trabaja en convertirme en un verdadero siervo. Así que mi llamado para ti, esposa, para ti, mujer, es que puedas ver esto como algo que Dios ha dispuesto para beneficiar tu alma, así como ya le hablé al esposo en la tesis anterior, de que él tiene que ser cabeza del hogar, pero de una forma especial que honra a Dios y que imita a Cristo. ¡Piénsalo!, porque puedes tener mucho más de parte de Dios y conseguir mucho más de parte de tu marido si, en sumisión, ejerces tu función.

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Un comentario en «La mujer que no se sujeta a su marido de manera bíblica peca contra Dios – Miguel Núñez»
  1. Se que estoy mal en este mandato, la mallor parte de la economía que entra en mi casa viene de mi parte y le agradezco a Dios todos los días porque nos suple para mis hijos, esposo y para mí, a veces mando a mi esposo y no quiere ir a hacer los mandados y cuando va lo hace mal,pues para mí se me hace ya más cómodo y fácil ir yo, como me pueden ayudar, necesito su opinión porque lo que más deseo es agradar a Dios. Gracias.

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