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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie: «Devocional Acércate a Dios«

«Dios sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Efesios 1:22-23).

La iglesia fue diseñada para ser el complemento de Cristo.

Aquí Pablo usa una analogía gráfica para ilustrar la relación de Cristo con la iglesia: Él es la cabeza; los creyentes son su cuerpo. Pablo explica que debemos mantenernos asidos a «la Cabeza [Cristo], en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios» (Colosenses 2:19; Efesios 4:15-16).

Así como la cabeza controla al cuerpo humano, Cristo gobierna a su cuerpo, que es la iglesia (1 Corintios 12:12-31). Por su Espíritu y su Palabra, Él provee todos los recursos que la iglesia necesita para funcionar para su gloria. De esa manera Él garantiza que sus propósitos se cumplirán.

La iglesia es, de hecho, «la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Efesios 1:23). La implicación es que el incomprensible, todo suficiente, todopoderoso y absolutamente supremo Cristo es, en cierto sentido, incompleto; no en su naturaleza, sino en el grado en que se ve su gloria en el mundo.

«Complemento» es un sinónimo de «plenitud». La iglesia fue diseñada para complementar a Cristo. Él es el que «todo lo llena en todo»: la plenitud de la deidad en forma corporal (Colosenses 2:9) y el dador de la verdad y la gracia (Juan 1:14). Sin embargo, decide revelar su gloria en y a través de la iglesia. Por lo tanto, hasta que la iglesia sea glorificada por completo, Cristo no será complementado a cabalidad.

¿Complementa tu vida a Cristo? ¿Adornas la doctrina de Dios nuestro Salvador en todos los aspectos (Tito 2:10)? ¿Dejas que su luz brille ante los hombres de tal manera que puedan ver sus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en el cielo (Mateo 5:16)? Tienes todos los recursos espirituales para hacerlo, no permitas que nada te lo impida (Hebreos 12:1- 2).

Sugerencias para la oración: Lee Salmos 139:23-24 y ora con David para que Dios escudriñe tu corazón y revele cualquier pecado que pueda impedirte complementar a Cristo hoy.

Para un estudio más profundo: Lee 1 Corintios 12:1-30. ¿Qué dones espirituales se mencionan en este pasaje?¿Cómo lidia Pablo con la idea errónea de que unos dones son más importantes que otros (vv. 14-30)? Como miembro del cuerpo de Cristo, ¿eres dotado por el Espíritu para ministrar a otros? ¿Lo estás haciendo?


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