No olvides compartir ...

Por: Paul D. Tripp.

Este artículo forma parte de la serie: «Nuevas Misericordias cada mañana» de Paul D. Tripp

Esperar en Dios no significa sentarse a esperar un milagro. Esperar significa creer que Dios hará lo que ha prometido y después actuará con base en ello.

Esperar en Dios no es como la espera insignificante en la oficina del dentista. Ya sabes, el dentista siempre está ocupado, así que terminas esperando por más de una hora para que te atienda. Aunque eres un hombre varonil, terminas leyendo la revista para amas de casa.

Empiezas a leer el artículo “Las 7 mejores recetas de pollo en el mundo”. Si eres hombre y estás a punto de copiar una de esas recetas, ¡tal vez has estado esperando por mucho tiempo en la oficina del dentista!

Pero esperar en Dios no es así. Esperar en Dios es algo activo, basándonos en Su presencia y Sus promesas, en vez de algo pasivo, esperando a que suceda un milagro. Esperar en Dios no es un tormento interno que lleva a la parálisis. No, esperar en Dios es un descanso interno que resulta en una acción vigorosa.

Esperar es tu llamado. Esperar es tu bendición. Cada uno de los hijos de Dios ha sido escogido para esperar, porque cada uno de los hijos de Dios vive entre el “ya” y el “todavía no”. Este mundo ya ha sido corrompido, pero todavía no ha sido renovado. Jesús ya vino, pero todavía no ha regresado para llevarte a casa con Él para siempre. Tu pecado ya ha sido perdonado, pero todavía no has sido liberado de él por completo. Jesús ya reina, pero todavía no se ha completado Su reino. El pecado ya ha sido derrotado, pero todavía no ha sido destruido por completo. El Espíritu Santo ya está en ti, pero todavía no ha terminado de moldearte a la imagen de Jesucristo. Dios ya te ha dado Su palabra, pero todavía no te ha transformado por completo. Ya has recibido la gracia, pero esa gracia todavía no termina su obra.

Verás, todos somos llamados a esperar porque todos vivimos justo en medio de la gran historia de redención de Dios. Todos esperamos el final de la obra que Dios ha empezado en nosotros y por nosotros.

No solo esperamos, sino que esperamos con esperanza. La esperanza en Dios es la convicción de un resultado garantizado. Esperamos creyendo que lo que Dios ha empezado también lo completará, así que vivimos con confianza y valentía. Nos levantamos cada mañana y actuamos con base en el porvenir, y, debido a que el porvenir es seguro, sabemos que nuestra labor en la viña del Señor nunca es en vano. Entonces esperamos y actuamos al mismo tiempo. Esperamos y trabajamos. Esperamos y luchamos. Esperamos y conquistamos. Esperamos y proclamamos. Esperamos y corremos. Esperamos y nos sacrificamos. Esperamos y ofrendamos. Esperamos y adoramos. Esperar en Dios es una acción basada en la seguridad plena de la gracia venidera.

Para profundizar y ser alentado: Romanos 4

Fragmento tomado del Devocional «Nuevas Misericordias Cada Mañana por Paul D. Tripp» de Paul D. Tripp, para información sobre el libro y cómo obtenerlo, HAGA CLIC AQUÍ.

Siga leyendo …


Puedes seguirnos en WhatsApp,Messenger,FacebookTelegram Youtube. También puede suscribirse a nuestro boletín por correo electrónico.


No olvides compartir ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× Recibe nuestros artículos