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Por: Charles Stanley

1 Tesalonicenses 5.17, 18

Como vimos ayer, la oración es la manera que tenemos de acercarnos a Dios. Pero es común tener dudas sobre su poder y efectividad. Por ejemplo, muchos se preguntan:

¿Fallarán los planes de Dios si no oro? Dios no está a nuestro servicio ni depende de nuestras oraciones. El tiempo que invertimos en hablar con Él nos incluye en la obra que está haciendo en nuestras vidas y en el mundo, pero Él puede seguir adelante sin nuestra participación.

¿Influye mi oración (o la falta de ella) en el trabajo de Dios? Hay momentos en que el propósito de Dios está establecido. Él tiene el control y ha determinado lo que pasará. En el Antiguo Testamento, Dios a menudo profetizaba lo que haría y luego hacía que esos eventos sucedieran. En otros casos, el principio que se aplica es: “No tienen porque no piden” (Stg 4.2 NVI). Hay algunas cosas buenas que Él retiene hasta que extendamos nuestras manos en oración para recibirlas. Pero, debido a que Dios es un Padre amoroso, también nos bendice con lo que no hemos pedido.

Para los creyentes, la oración tiene un impacto tremendo, en especial en nuestra vida de fe. ¡Qué privilegio tan maravilloso es arrodillarse ante el Padre y saber que nos escucha y responde! A Dios le encanta ser bueno con sus hijos y responder sus oraciones.

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Un comentario en «El impacto de la oración – Charles Stanley»

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