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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie: «Devocional Acércate a Dios«

«[Oro]… para que sepáis cuál [es] la supereminente grandeza de su poder [de Dios] para con nosotros los que creemos» (Efesios 1:18-19).

El mismo poder divino que creó, sostiene y controla al universo asegura tu salvación.

¡El poder de Dios es asombroso! David escribió: «Tuya es, oh Jehová, la

magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre» (1 Crónicas 29:11-13).

En Efesios 1:19, Pablo se enfoca en una característica clave del poder de Dios: su capacidad para asegurar la salvación de su pueblo. Y ora para que entiendas la supereminente grandeza de esa verdad.

La palabra griega traducida como «poder» es dunamis, de la cual obtenemos los vocablos dinamita y dínamo. Este poder es activo, dinámico, convincente, y trabaja poderosamente a favor tuyo. Es posible que no siempre lo sientas, sin embargo, está ahí.

El apóstol expresa el mismo pensamiento en 1 Pedro 1:5, donde dice que somos «guardados por el poder de Dios mediante la fe» en Cristo. En ese versículo la palabra «guardados» significa «conservar o proteger» y refleja la confianza de Pedro de que la salvación es inviolable.

El mismo poder ilimitado que creó, sostiene y controla al universo te salvó y te mantiene a salvo. Por eso es que Jesús dijo que nadie puede arrebatarte de la mano del Padre (Juan 10:29). Ni siquiera Satanás tiene poder para hacerlo. Pablo agregó, con confianza, que nada puede separarte del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Esa es la confianza que deberías tener a medida que vives cada día.

Sugerencias para la oración: Ora por una mayor iluminación espiritual y un entendimiento más claro de tu seguridad en Cristo. Nada te robará tu seguridad más rápido que el pecado no confesado. Si eso te ha sucedido, confiésalo de inmediato y olvídalo. Luego pídele a Dios que te devuelva el gozo de tu salvación.

Para un estudio más profundo: Lee 1 Crónicas 29:11-13. ¿Qué prerrogativas atribuyó David a Dios (vv. 11-12)? ¿Cuál fue la respuesta de David al poder de Dios (v. 13)?


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