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Por: Charles Stanley

Mantengamos firme y sin fluctuar la esperanza que profesamos, porque fiel es el que prometió. HEBREOS 10.23, RVC

No se precipite en adelantarse a los propósitos de Dios. Sea paciente. Espere a que Él le muestre su senda y provisión.

Si usted ha esperado largo tiempo para ver que el deseo de su corazón se cumpla, esto puede ser extremadamente difícil. Lo fue para Abraham y Sara. Después de esperar un hijo por muchos años, la fe de Sara falló y decidió tomar el asunto en sus propias manos. Así que le ofreció a Abraham su criada Agar como sustituta.

Sin embargo, resultó una trastada colosal que tuvo consecuencias destructivas inimaginables. Usted puede ver en el Medio Oriente cómo los descendientes del hijo de Agar, Ismael, y del hijo de Sara, Isaac, continúan peleando hasta el día de hoy (Génesis 16—17, 21).

No cometa el mismo error. No se precipite adelantándose al tiempo del Señor. La paciencia es un fruto del Espíritu Santo, restringiéndole y permitiéndole que persevere hasta que el Padre cumpla en usted sus buenos propósitos. Él le ayudará a resistir si acude a Él. Sí, es difícil, pero vale absolutamente la pena. Así que espere y disfrute de la plenitud de su bendición.

Señor, es difícil esperar. Fortaléceme con tu Espíritu y mantenme enfocado en ti. Amén.


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