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Por: Paul D. Tripp.

Este artículo forma parte de la serie: «Nuevas Misericordias cada mañana» de Paul D. Tripp

Tu vida no es buena porque es fácil y predecible, sino porque el Yo Soy ha invadido tu existencia con Su gracia.

Hay un hermoso cuadro en la vida de Jesús y Sus discípulos grabado para nosotros en Marcos 6:45-52. Jesús envió a Sus discípulos a Betsaida. Encontraron un poderoso viento y olas agitadas en el Mar de Galilea. Si analizas la línea del tiempo en el pasaje, podrás ver que han estado remando por cerca de ocho horas. Están en medio de una situación que parece imposible, agotadora, frustrante y potencialmente peligrosa. La situación ha sobrepasado sus fuerzas y habilidades. Mientras lees el pasaje, podrías preguntarte por qué Jesús deseaba que los discípulos enfrentaran este tipo de dificultades. Es claro que no están en medio de esta situación por ser desobedientes, arrogantes o necios, sino porque han obedecido a Jesús.

Jesús ve que Sus discípulos se encuentran en esta situación peligrosa y extenuante, por lo que acude a ellos, caminando sobre el mar. Sí, has leído bien: Él caminó sobre el mar. Ahora, en el momento en que comienza a caminar sobre el mar, te enfrentas a dos cosas. La primera es el hecho de que Jesús de Nazaret es el Señor Dios Todopoderoso, ya que ningún otro ser humano puede hacer lo que acaba de hacer. Pero hay una segunda cosa importante que debemos observar. En el momento en que comienza a caminar, puedes saber lo que pasa por Su mente. Si lo único que Jesús deseaba era controlar las dificultades, entonces no era necesario caminar sobre el mar. Todo lo que Él tendría que hacer era reprender al viento desde la orilla y este cesaría. Pero caminó sobre el mar porque su objetivo no era la tormenta. Su objetivo eran los hombres en medio de la dificultad. Él está buscando cambiar todo lo que ellos pensaban sobre sí mismos y sobre sus vidas. Parado junto al bote, mientras el viento aún sopla y las olas golpean, les dice: “Yo Soy, no teman”. Jesús está apropiándose uno de los nombres de Dios. Les está diciendo que el Yo Soy está con ellos, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, Aquel en quien descansan todas las promesas del pacto. Es imposible que los discípulos estén solos, ya que su existencia ha sido invadida por la gracia y la gloria del Yo Soy.

¿Por qué Jesús envió a los discípulos a la tormenta? Lo hizo por la misma razón que a veces te envía a ti a las tormentas— porque sabe que, en ocasiones, necesitas la tormenta para poder ver Su gloria. Para el creyente, la paz no se encuentra en una vida tranquila. La verdadera paz solo se encuentra en la presencia, el poder y la gracia del Salvador, el Rey, el Cordero, el Yo Soy. Esa paz es tuya, a pesar de que las tormentas de la vida te lleven más allá de tus límites, de tu sabiduría o tus fuerzas. Puedes vivir con esperanza y valor en medio de lo que antes te producía desánimo y miedo, porque sabes que nunca estás solo. El Yo Soy, en Su gracia, habita en todas tus situaciones, relaciones y lugares. Él vive en ti. Él está ahí para ti. Él es tu esperanza.

Para profundizar y ser alentado: 1 Samuel 17


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Un comentario en «No estamos solos en medio de las tormentas – Paul D. Tripp»

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