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Por: John Piper.

Este artículo forma parte de la serie: Dios es soberano

La providencia sobre la esclavitud espiritual que produce Satanás

Satanás esclaviza a la gente de dos maneras. Una es mediante la miseria y el sufrimiento, haciéndonos pensar que no hay un Dios bueno en quien valga la pena confiar. La otra es mediante el placer y la prosperidad, haciéndonos creer que tenemos todo lo que necesitamos y que Dios es irrelevante. Sus dos grandes estrategias de engaño son el dolor y el placer. El dolor con el que nos atrae a decir: “Dios es malo”. El placer con el que nos atrae a decir: “Dios no es necesario”. Cuando tiene éxito en cualquiera de los dos engaños, estamos en esclavitud.

Para liberarnos de esta esclavitud, debemos arrepentirnos. Debemos confesar que Dios es bueno y digno de confianza, no malo y cruel. Y debemos confesar que no vale la pena comparar los placeres de este mundo (tanto los pecaminosos como los inocentes) con el valor de conocer a Cristo (Mt 10:37; Fil 3:8). Pero Satanás odia este arrepentimiento y hace todo lo posible para impedirlo. Así es como Satanás mantiene a la persona en esclavitud.

Pero cuando Dios decide vencer nuestra rebelión, llevarnos al arrepentimiento y salvarnos de la esclavitud de Satanás, nada puede detenerlo. Cuando Dios vence la esclavitud de Satanás y nuestra propia complicidad en ella, nos arrepentimos y el poder de Satanás se rompe. Eso es lo que vimos en 2 Timoteo 2:24-26 al principio de este capítulo. Es tan importante que vale la pena citarlo de nuevo:

El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe reprender tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad.

Observa las palabras clave: “por si acaso Dios les da el arrepentimiento”. El arrepentimiento es un don. Dios lo da. Por supuesto, el arrepentimiento es algo que nosotros hacemos. Es un acto nuestro. Pero es un acto milagroso — un don gratuito de Dios—. Satanás no es soberano sobre sus cautivos. Dios sí lo es. Cuando Dios concede arrepentimiento, somos liberados de la trampa del diablo. Habíamos sido capturados por Satanás “para hacer su voluntad”, pero ya no estamos esclavizados por él.


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2 comentarios en «Dios es soberano, el diablo no lo es (4/4) – John Piper»
  1. Es cierto cuando estuve años en el rock y las drogas no sabía de la esclavitud,más después en la pornografía pero el es soberano y bueno q usa sus vasos para q llegué la información y el nos muestra las cosas espirituales.Dios Bendiga sus vidas a través de Jesucristo!

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