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Por: A.W. Pink

Este artículo forma parte de la serie: «Los beneficios de guardar nuestro corazón«

Un corazón bien cuidado nos adapta a cualquier situación que Dios use para moldearnos, o para cualquier oficio en el cual Él nos quiera poner. El que ha aprendido a ser humilde de corazón es apto para recibir prosperidad; y el que sabe aplicar las promesas y mandatos bíblicos es apto para pasar victorioso cualquier adversidad. Por eso, el que puede negar el orgullo y el ego de su corazón es apto para ejercer cualquier servicio para Dios. Como Pablo que no solo ministró a otros, sino que también cuidaba su propio viñedo (cf. 1 Corintios 9:27). Y cuán grandioso instrumento fue él para Dios: él sabía cómo vivir en abundancia y en escasez. La gente lo desafiaba y él se mantenía firme; lo apedreaban y él lo soportaba.

Al guardar diligentemente nuestro corazón, los tropiezos en este mundo son eliminados rápidamente. Cuán blasfemado es el precioso nombre de nuestro Señor a causa de la conducta perversa de muchos que llevan Su nombre. Cuánto prejuicio se ha creado contra el Evangelio a causa de las vidas inconsistentes de muchos de los que predican. Pero si guardamos nuestros corazones, no agregaremos más escándalos y prejuicios de los que ya han sido causados. Todo lo contrario, los que tengan contacto con nosotros verán que hemos estado con Jesús.

Aunque guardar el corazón implica un trabajo duro, ¿tales bendiciones que se reciben no son suficientes como para participar con diligencia en ello? Examina bien los ocho beneficios que hemos mencionado, y pésalos en una justa balanza; no son cosas triviales. Guarda bien tu corazón y vigila cuidadosamente su amor por Dios. Jacob sirvió por rebeca siete años, y lo vio como pocos días debido al amor que tenía hacia ella. Si Dios tiene tu corazón, tus pies correrán rápidamente en el camino de Sus mandamientos: el deber del amor será un deleite. Entonces, oremos seriamente «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Salmos 90:12).

Tomado de «Cristianismo práctico» de A. W. Pink. 

*A.W. PinkFue un teólogo, evangelista, predicador, misionero, escritor y erudito bíblico inglés, conocido por su firme postura calvinista y su gusto por las enseñanzas de las doctrinas puritanas


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