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Por: James Smith

Salmos 69:18 Acércate a mi alma, redímela; líbrame a causa de mis enemigos.

La presencia de Dios es el gozo del cristiano. El alejamiento de Dios siempre será causa de dolor.

Sin embargo, es en tiempos de tribulación y tristeza cuando se busca con más fervor la presencia del Señor. Si sentimos al Señor cerca, podemos derramar nuestro dolor sobre su seno y nombrar nuestros temores ante su rostro. La cercanía a Dios nos da confianza en medio del peligro, valor en el conflicto, paz en la adversidad y gozo en la tristeza.

Si el Señor se acerca a nosotros, tendremos comunión con Él y nos comunicará bendiciones espirituales. Si está cerca de nosotros, Satanás se retirará en la distancia, y nuestras corrupciones serán sometidas con facilidad. Si el Señor está cerca de nosotros, la vida será agradable y la muerte no traerá temores.

Simplemente, pídeselo

¡Oh, qué bueno es vivir cerca de Dios! ¡Oh, qué bueno es hallar que el Señor se acerca a nuestra alma cuando la providencia nos pone mala cara, cuando los enemigos aumentan, y cuando todo parece estar en nuestra contra! Amigo querido, ¿le ruegas a Dios porque esto suceda? ¿Clamas alguna vez «Acércate a mi alma»? Jesús lo hizo, porque era su lenguaje. David también, pues, es quien escribió estas palabras.

*James Smith nació en el primer tercio del siglo XIX, por los alrededores del año 1835. Desarrolló gran parte de su ministerio en Escocia como pastor bautista, tarea que compartió extensamente con su vocación de escritor, publicando diversos libros de carácter evangelístico, doctrinal y apologético.


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