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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie: «Devocional Acércate a Dios«

«Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones» (Efesios 1:15-16).

Tu amor por otros cristianos es señal de tu fe verdadera y de tu amor por Dios.

Los cristianos de Éfeso mostraron dos características importantes de

genuina fe cristiana: fe en el Señor Jesús y amor por los creyentes. «La fe en el Señor Jesús» implica tanto una afirmación de la deidad de Cristo como la sumisión a su soberanía. Puesto que es Dios, Él es el Señor soberano y, por lo tanto, debemos obedecer lo que Él manda (Juan 14:15; 1 Juan 2:3-6). Tu amor por «todos los santos» es señal de fe verdadera y de tu amor por Dios. El apóstol Juan dijo: «El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas» (1 Juan 2:9). En ese pasaje, «luz» es una metáfora de la justicia y la verdad, y «tinieblas» alude al pecado y al error. Es pecaminoso y erróneo que alguien afirme que ama a Dios si no tiene amor por otros creyentes. Aquellos que aman a Dios también han de amar a los creyentes.

Si amas a los demás, orarás por ellos y alabarás a Dios por el progreso de su vida espiritual, como lo hizo Pablo con los efesios; ellos harán lo mismo por ti. Esa es una dinámica maravillosa dentro del Cuerpo de Cristo, una que debes perseguir con diligencia.

Sugerencias para la oración: Si aún no lo has hecho, comienza una lista de oración de individuos por quienes orarás todos los días. Enumera sus nombres y algunas peticiones específicas. Registra las respuestas a tus oraciones cuando veas a Dios moverse en sus vidas.  Recuerda agradecer a Dios por el progreso espiritual de ellos y por permitirte orar por sus necesidades. Infórmales que estás orando por ellos. Eso podría ser una fuente de gran aliento para ellos. Si estás en desacuerdo con otro creyente, trata de reconciliarte de inmediato (Mateo 5:23-24), para que tu testimonio sea fuerte y el nombre del Señor no sea avergonzado.

Para un estudio más profundo: Lee Filipenses 1:9-11 y Colosenses 1:9-14.  ¿Qué solicitudes e inquietudes expresaba Pablo en sus oraciones? ¿Reflejan tus oraciones las prioridades de Pablo? Si no es así, ¿qué ajustes debes hacer para tener un patrón bíblico de oración?


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