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Por: J.C. Ryle

Juan 2:9: Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo

Observemos detenidamente la palabra “probó” en este lugar. Nos proporciona un fuerte argumento adicional contra la doctrina católica romana de la transustanciación. La ocasión que tenemos delante es la única conocida en la que nuestro Señor transformó un líquido en otro. Cuando lo hizo, la realidad de la transformación fue inmediatamente demostrada al ser probado. Entonces, ¿cómo es que, en la supuesta transformación en la Cena del Señor del vino sacramental en sangre de Cristo, el cambio no es detectado por los sentidos? ¿Por qué, tras la consagración, el vino sabe a vino, exactamente igual que antes? Estas son preguntas a las que los católicos romanos no pueden responder satisfactoriamente. El supuesto cambio del pan y el vino en la Cena del Señor es un completo engaño. Lo contradicen los sentidos de cada comulgante. El pan, tras la consagración, continúa siendo pan, y el vino sigue siendo vino. En ningún lugar de la Palabra de Dios se nos pide que creamos en aquello que contradice nuestros sentidos.

*John Charles Ryle fue un obispo evangélico anglicano inglés. Fue el primer obispo anglicano de Liverpool y uno de los líderes evangélicos más importantes de su tiempo. Foto de Edgar Martínez.


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