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Por: J.C. Ryle

Leer Juan 2: 1 -11

En estos versículos aprendemos el poder total de nuestro Señor Jesucristo. Se nos habla de un milagro que obró en el banquete de bodas cuando faltó el vino. Por un simple acto de su voluntad transformó el agua en vino y suplió así para la necesidad de todos los invitados.

La manera como fue obrado el milagro merece una especial atención. No se nos habla de una acción visible externa que lo precediera o acompañara. No se nos dice que tocara los cántaros que contenían el agua que fue transformada en vino. No se nos dice que ordenara al agua cambiar sus cualidades o que orara y entonces ocurriera. No leemos de profeta o apóstol alguno en la Biblia que obrara alguna vez un milagro de esta forma. Aquel que pudo hacer un milagro tan grande de esa manera era nada menos que el mismísimo Dios.

Es un pensamiento alentador que el mismo poder supremo de la voluntad que mostró aquí nuestro Señor siga ejerciéndolo a favor de su pueblo de creyentes. No tienen necesidad de su presencia corporal para sostener su causa. No tienen razón para derrumbarse porque no puedan verle con sus ojos intercediendo por ellos o tocarle con sus manos para poder aferrarse a Él buscando seguridad. Si Él “quiere” su salvación y suplir para todas sus necesidades espirituales diarias, están tan seguros y bien provistos para ello como si le vieran presente a su lado. La voluntad de Cristo es tan poderosa y eficaz como los hechos de Cristo. La voluntad de Aquel que podía decir al Padre “aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo” (Juan 17:24) es una voluntad que tiene todo el poder en el Cielo y en la Tierra y que prevalecerá.

Dichosos aquellos que, como los discípulos, creen en Aquel por quien fue obrado este milagro. Un día tendrá lugar un banquete de bodas más grande que el de Caná, cuando Cristo mismo será el novio y los creyentes serán la esposa. Un día se manifestará una mayor gloria cuando Jesús tomará para sí su gran poder y su Reino. “¡Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero!” (Apocalipsis 19:9).

*John Charles Ryle fue un obispo evangélico anglicano inglés. Fue el primer obispo anglicano de Liverpool y uno de los líderes evangélicos más importantes de su tiempo. Foto de Edgar Martínez.


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