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Por: Charles Spurgeon

– Siéntase satisfecho de orar al Señor con un lenguaje quebrantado, con palabras sazonadas con sus pesares, humedecidas con sus lágrimas. Acérquese a Él con familiaridad santa y no tema clamar en su presencia: «Abba, Padre». Charles Spurgeon

– Una casa sin oración, es una casa que no tiene techo. – Charles Spurgeon

– La oración es una de las ruedas necesarias en la maquinaria de la Providencia. – Charles Spurgeon

– ¡Cuánto deseamos tener una congregación que ore! ¡La legión que ora es la legión victoriosa! Una de nuestras necesidades más urgentes es la oración ferviente e importuna. – Charles Spurgeon

– La oración nos une fuertemente al Eterno, al Omnipotente, al Infinito; y por ello es nuestro recurso principal. – Charles Spurgeon

– No doblamos la rodilla meramente porque sea un deber, y un ejercicio espiritual encomiable; sino porque creemos que en el oído del Dios eterno decimos nuestras necesidades, y que su oído está unido a un corazón que late por nosotros, y una mano que obra en favor nuestro. Para nosotros, la verdadera oración es verdadero poder. – Charles Spurgeon

– Nada puede establecer una barrera entre un alma que ora y su Dios. – Charles Spurgeon

– La oración es un arma tan notable que incluso los malvados pueden atreverse a usarla en momentos de desesperación. Hay oraciones a Dios, que no son mejores que blasfemias, que no producen respuesta agradable, sino que provocan al Señor a una mayor ira. – Charles Spurgeon

Los exhorto a cultivar el hábito de orar con brevedad durante todo el día. Ya les he comentado anteriormente acerca del puritano que, en un debate, fue visto tomando notas, y cuando fueron examinadas posteriormente, se descubrió que no había nada en el papel, excepto estas palabras: “¡Más luz, Señor! ¡Más luz, Señor! ¡Más luz, Señor!” Necesitaba luz sobre el tema bajo discusión, y, por tanto, se la pedía al Señor, y esa es la manera de orar. Tú puedes orar durante el día: “Señor, dame más gracia. Señor, sujeta mi temperamento. ¡Dime, oh Dios mío, qué he de hacer en este caso! Señor, dirígeme. Señor, sálvame.” Oren de esta manera, y estarán imitando el buen ejemplo de brevedad en la oración que nuestro texto coloca ante ustedes. – Charles Spurgeon

– Generalmente, cometemos nuestros mayores errores en las cosas más fáciles, cuando todo es tan sencillo que no pedimos a Dios que nos guíe, porque pensamos que nuestro propio sentido común será suficiente. – Charles Spurgeon

– Somos fuertes cuando somos débiles, porque nuestra fortaleza la obtenemos mediante la oración, y nuestra debilidad es el mejor argumento que podemos usar en la oración. – Charles Spurgeon

– La dependencia de Dios es la fuente inagotable de la eficacia. – Charles Spurgeon

– La oración tira de la soga desde abajo, y la gran campana suena arriba en los oídos de Dios. Algunos difícilmente hacen sonar la campana, porque oran tan lánguidamente; otros sólo dan un tirón ocasional a la soga. Pero el que se comunica con el cielo es el hombre que toma la soga vigorosamente y tira continuamente de ella con todas sus fuerzas. – Charles Spurgeon

– Si alguno de nosotros ha descendido de las alturas, es hora de que volvamos a ellas. Si hemos caído del primer amor, es sumamente necesario que renovemos en seguida el ardor de la juventud. Si hemos descendido, aunque sea en pequeña medida, conviene que pidamos ayuda para recuperarlo perdido. – Charles Spurgeon

– La oración surge con espontaneidad en aquellos que permanecen en Jesús. – Charles Spurgeon

– No tenemos un Dios inaccesible. Él escucha, tiene misericordia, ayuda. Confiemos en Él sin descanso, sin dudas, sin vacilación. – Charles Spurgeon

– Hermanos, morad en Dios; no se trata de ir a Él a veces, sino de habitar en Él. En Italia dicen que donde no entra el sol, tiene que entrar el médico. Donde Jesús no resplandece, el alma está enferma. Bañaos en sus rayos, y seréis vigorosos en el servicio de vuestro Señor. – Charles Spurgeon

– Resolvámonos a tener toda la pureza que se pueda tener, toda la santidad que se pueda alcanzar, y toda la semejanza a Cristo que sea posible en este mundo de pecado, confiando en la obra eficaz del Espíritu de Dios. – Charles Spurgeon

– El hecho de que Jesús ha de volver de nuevo, no es una razón para estarse contemplando el firmamento, sino para trabajar en el poder del Espíritu Santo. – Charles Spurgeon

– Cualquiera que sea su lugar de trabajo, allí puede orar. Dondequiera que se acueste, allí puede elevar su oración. No existe un lugar al cual pueda ir y alejarse de Dios, y no hay un momento, del día o de la noche, en el cual el trono de Dios sea inaccesible. – Charles Spurgeon

– Las almas que moran con Cristo comienzan el día con oración; la oración las circunda como una atmósfera todo el día, y en las noches se duermen orando. – Charles Spurgeon

– Cuando Dios está a punto de llevarlo a usted a un nivel espiritual más alto, primero le hace descender. Él le hace sentir hambre antes de alimentarlo bien; Él lo desnuda antes de vestirlo; lo convierte en nada, antes de hacer de usted algo grande. – Charles Spurgeon

– Dios de los cielos, gracias te doy porque no existe oración demasiado breve e insignificante que tus atentos oídos no escuchen. Amén – Charles Spurgeon

– Quien no ora carece en su alma del aliento mismo de la vida de Dios. – Charles Spurgeon

– ¡Cuánta fortaleza hay cuando se puede acudir a Dios en oración! Por medio de la fe, podemos ir a Dios en cualquier momento de necesidad. – Charles Spurgeon

– El Señor Jesús prescribió la oración y el ayuno como medios para unirnos a un poder más grande que somos llamados a poseer. Y la iglesia de Dios sería mucho más fuerte para luchar con esta era maligna si acogiera más estos medios. – Charles Spurgeon

– La oración nos une al cielo; el ayuno nos separa de la tierra. La oración nos lleva a la casa de banquetes de Dios; el ayuno nos libera de nuestro afecto por el pan que perece. – Charles Spurgeon

– Mejor una onza de la gracia divina lograda mediante la oración, que una tonelada de los bienes mundanos. – Charles Spurgeon

– Dondequiera que buscamos al Señor con corazones sinceros, allí lo encontramos: cuando quiera que clamamos a Él, nos oye. – Charles Spurgeon

– Poder orar en todo momento es la concesión más dulce y valiosa otorgada al creyente para que, a cualquier hora, abra su corazón al Señor. – Charles Spurgeon

– Den gracias si poseen aunque sea sólo un poco de fe. Pero ustedes que tienen la fe, oren hoy y oren siempre: «Señor: Auméntanos la fe. – Charles Spurgeon

– La oración es una puerta abierta que nadie puede cerrar. Los demonios quizá te rodeen por todos los lados, pero el camino hacia arriba siempre estará abierto; y mientras esa senda no se vea obstruida, jamás caerás en manos del enemigo. – Charles Spurgeon

– El Dios del pacto recibirá complacido tus oraciones y las contestará desde su santo lugar, cualquiera que sea tu condición: la pobreza, la enfermedad, la oscuridad, la calumnia o la duda. La oración nunca resulta vana. La plegaria genuina constituye siempre un verdadero poder. – Charles Spurgeon

– El poder del Espíritu Santo es tu baluarte y toda su omnipotencia te defiende. Sólo en el caso de que tus enemigos pudieran vencerla, y luchar contra la Divinidad, podrían conquistarte. Porque el poder del Espíritu Santo es nuestro poder y nuestra fuerza. – Charles Spurgeon


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