No olvides compartir ...

ÚNETE A UNO DE NUESTROS GRUPOS DE WHATSAPPpara recibir materiales todos los días, CLICK AQUÍ.

Por: L.R. Shelton Jr

Este artículo forma parte de la serie: Falsos cristianos

En primer lugar, vemos que su opinión de sí mismos es errónea. Según 2 Timoteo 3:2, son vanagloriosos, o sea, que se jactan de lo que hacen y de lo que son. La palabra los identifica como orgullosos que se creen mucho, que están llenos de sí mismos y que se alaban a sí mismos. Al mundo le encanta esto, y lo aplaude, pero es justamente lo contrario a un espíritu semejante a Cristo, que es humilde, contrito, altruista y considera a los demás mejores que él.

Además, tienen opiniones erróneas porque son orgullosos. También les cabe la palabra “altivos”, porque describe a los que desprecian a los humildes. Hemos de recordar que el Espíritu Santo no está describiendo aquí al mundo, sino a los que han adoptado el cristianismo y dicen ser salvos, pero por sus palabras y sus hechos niegan el poder del verdadero evangelio para salvarlos. ¡Qué condición espantosa! Estas pobres almas engañadas “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” de que son pecadores perdidos, indefensos y culpables delante de Dios. Siempre están leyendo libros, tratados y folletos sobre la vida cristiana o la vida del Espíritu, y siempre están leyendo sobre cómo vencer la depresión, las preocupaciones, el enojo y cómo llevarse bien con los demás. Pero nada les sirve porque nunca han llegado a conocer la verdad de que Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes (1 Pedro 5:5). No saben que son culpables delante de Dios como pecadores indefensos que sólo merecen el infierno.

Siempre andan de aquí para allá, investigan esta o aquella verdad o grupo, prueban distintos métodos, escuchan a este predicador y al otro, y aprenden todo lo que sea una nueva profecía, pero nunca pueden llegar a comprender que todos sus problemas proceden de un corazón duro y contumaz que no ha sido quebrantado. Están edificando su casa sobre la arena, y nada saben de Cristo, la Piedra Angular, que debe morar en sus corazones. Estos nunca han sido regenerados por el poder del Espíritu Santo, nunca han nacido de Dios, de modo que pertenezcan a la familia de Dios. ¡Qué cosa terrible, amigo, que te cuentes entre los que “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”!

Vemos también que sus opiniones son erróneas porque se los describe como infatuados. Están enamorados de sí mismos, totalmente convencidos de su propia importancia. Su vida es como la del fariseo en Lucas 18, puro “Yo, yo, yo, yo, yo, yo”. Efectivamente, en solo dos versículos el fariseo declaró de cinco distintas maneras la elevada opinión que tenía de sí mismo. Su vida entera giraba alrededor del yo, y no de Cristo. Tal es la vida de los que se han dejado engañar por el evangelio falso del cristianismo carnal. Viven una vida egoísta, centrada en su “yo” y no en Cristo. Todo lo que hacen o dicen tiene la intención de centrar la atención en su ego.

Luego, vemos que la opinión que estas almas engañadas tienen de los demás se expresa en la frase: aborrecedores de lo bueno. Están en contra y hasta aborrecen a los que viven una vida santa en Cristo Jesús, a los que toman en serio y desean poner en práctica las virtudes enunciadas en Filipenses 4:8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Sí, es extraño, pero muy cierto, que los que quieren vivir piadosamente, padecerán persecución. ¿De quién? De los que profesan ser religiosos, pero nunca han sido salvos, sino que solo tienen una apariencia de piedad. ¿Sabes por qué? Porque la vida del creyente santo condena al impío; el mero hecho de verlo se convierte en una reprensión contra su iniquidad. La pecaminosidad no aguanta tal santidad. Este odio hacia lo bueno, nace dentro de ellos, y solo puede ser quitado por el nuevo nacimiento.

Puede leer las demás partes de estos artículos EN ESTE ENLACE.

Fragmentos tomados del libro «El verdadero evangelio de Cristo vs.. el evangelio falso del cristianismo carnal – L. R. Shelton Jr«, puede descargar el libro EN ESTE ENLACE.


Puedes seguirnos en WhatsAppFacebookTelegram Youtube. También puede suscribirse a nuestro boletín por correo electrónico.


No olvides compartir ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× Recibe nuestros artículos