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Por: Norman Geisler.

Este artículo forma parte de la serie: «Enigmas y supuestas “Contradicciones” Bíblicas»

GÉNESIS 22:2 – ¿Por qué le dijo Dios a Abraham que sacrificara a su hijo cuando Dios condena los sacrificios humanos en Levítico 18 y 20?

PROBLEMA: Tanto en Levítico 18:21 como en 20:2, Dios denuncia específicamente los sacrificios humanos cuando ordenó a Israel: «No des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc» (Lev. 18:21), y «Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará» (Lev. 20:2). Pero, en Génesis 22:2, Dios ordenó a Abraham: «Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré». Esto parece contradecir su mandamiento de no ofrecer sacrificios humanos.

SOLUCIÓN: Primero, Dios no estaba interesado en que Abraham matara a su hijo, ni lo había planeado. El hecho de que el ángel del Señor impidiera que Abraham matara a Isaac (22:12) demuestra esto. El propósito de Dios era poner a prueba la fe de Abraham pidiéndole que entregara a Dios su único hijo. El ángel del Señor declaró que había sido la disposición de Abraham a entregar a su hijo, no la muerte en sí de él, lo que satisfizo las expectativas de Dios para Abraham.

Dios dijo explícitamente: «No extiendas tu mano contra el muchacho … porque ahora sé que temes a Dios, pues no me rehusaste tu hijo, tu único» (Gén. 22:12).

Segundo, las prohibiciones tanto de Levítico 18:21 como de 20:2 eran específicamente contra el ofrecer los hijos al dios pagano Moloc. Así que no es estrictamente una contradicción el que Dios prohibiera ofrecer los hijos a Moloc pero pidiera a Abraham que le ofreciera a Isaac a Él, el único Dios verdadero. Después de todo, ofrecer a Isaac a Dios no es ofrecer el hijo a Moloc, puesto que el Señor no es Moloc. Sólo Dios es soberano sobre la vida (Deut. 32:39; Job 1:21) y, por lo tanto, sólo Él tiene derecho a exigir cuándo debe ser quitada. En realidad, Él ha designado el día de la muerte de cadauno (Sal. 90:10; Heb. 9:27).

Tercero, Abraham confiaba de tal manera en el amor y el poder de Dios que voluntariamente obedeció, creyendo que Dios levantaría a Isaac de los muertos (Heb. 11:17-19). Esto se desprende del hecho de que, aunque Abraham tenía el propósito de matar a Isaac, les dijo a sus siervos: «Yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos, y volveremos a vosotros» (Gén. 22:5).

Finalmente, no es moralmente erróneo que Dios ordene el sacrificio de nuestros hijos. Él ofreció a su propio Hijo en el Calvario (Juan 3:16). En realidad, hasta nuestros gobiernos a veces nos llaman a sacrificar nuestros hijos por nuestro país. Ciertamente, Dios tiene un derecho aun mayor de hacerlo.

*El Dr. Norman Geisler es autor o coautor de unos cincuenta libros y centenares de artículos. Él ha enseñado en la universidad y a nivel de graduados por cuarenta y tres años. Ha dado conferencias y presentado debates en cincuenta estados y en veinticinco países de seis continentes. 


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