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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie: Los dones espirituales

Dios les dio a algunos cristianos el don de profecía. Ha habido por mucho tiempo una diferencia de interpretación entre los evangélicos en cuanto a si el don de profecía es un don continuo y permanente o, como los de sanidades y milagros, desapareció con la era apostólica. El razonamiento principal de los que mantienen que fue un don-señal temporal -que era un don revelador y, por tanto, cesó cuando terminó la revelación- está basado en 1 Corintios 13:8, donde los dones de profecía, lenguas y ciencia aparecen mencionados juntos como que acabarán.

Como veremos cuando tratemos ese pasaje, aunque todos ellos aparecen en ese versículo, la profecía y la ciencia no pertenecen a la misma categoría que las lenguas, y la mención de todos ellos en 13:8 no prueba que son del mismo tipo, como tampoco la mención de los varios dones en 12:8-10 demuestra que todos ellos son del mismo tipo. Nosotros daremos por sentado aquí que la profecía es un don de edificación permanente.

Como su equivalente hebreo (nábá’), el verbo griego (prophéteuó) del que nos viene profecía significa simplemente “hablar en nombre de, proclamar”. Se supone que el que habla está delante de una audiencia, y podría significar “hablar públicamente”. La connotación de predicción fue agregada en la Edad Media.

Aunque muchos de los profetas hicieron predicciones, ese no era su ministerio básico y la idea no está involucrada en los términos originales que se emplearon para describirlos a ellos y a su trabajo. De hecho, los términos originales no conllevaban necesariamente la idea de revelación. Dios revelaba mucho de su Palabra por medio de los profetas, pero mucho de su ministerio era sencillamente proclamar, exponer y exhortar con la revelación que ya había sido dada. Los profetas bíblicos a veces revelaron (vea 1 Ti. 4:14; 2 P. 1:21) y a veces solo reiteraron lo que ya había sido revelado. Por tanto, un profeta de Dios es uno que proclama la Palabra de Dios, y la profecía es la proclamación de dicha Palabra. El don de profecía es un don del Espíritu que proporciona la habilidad de proclamar la Palabra de Dios eficazmente. Desde la terminación de las Escrituras, la profecía ha dejado de ser el medio de nueva revelación, y solo ha proclamado lo que ya ha sido revelado en las Escrituras.

La definición más sencilla y clara de su función nos la da Pablo en 1 Corintios 14:3: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”.

No creo que ha habido un tiempo en la historia de las relaciones de Dios con el ser humano en el que Dios no haya habilitado a algunos de sus siervos con dones de esta clase. Durante los períodos del Antiguo y Nuevo Testamentos y a lo largo de la historia entre ellos y desde entonces, el Señor siempre ha equipado a algunos de sus santos para hablar en su nombre con poder especial y eficacia. En 1 Corintios 14:1 Pablo insta a los creyentes en general a “[seguir] el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. Vuelve a hacer el mismo ruego en el versículo 39. El apóstol no está sugiriendo que cada cristiano busque tener personalmente el don de proclamación, pero que todos los cristianos colectivamente debieran desear ese don para ministrar entre ellos. A lo largo del capítulo 14 Pablo contrasta el don de lenguas, un don-señal que necesita interpretación antes de que los creyentes o incrédulos puedan entenderlo, con el don de profecía, que tiene el propósito específico de edificar a todos los que escuchan.

Al hablar de los dones espirituales en Romanos 12 Pablo dice: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que no es dada, si el de profecía, úsese a la medida de la fe’, (v. 6). El término analogia (“a la medida”) se refiere a la correcta relación de, o acuerdo con, y en el griego este versículo dice literalmente “de la le’. Por tanto, una mejor traducción sería: “conforme a la medida de la fe. “La fe” se emplea varias veces en el Nuevo Testamento como un sinónimo del evangelio, el cuerpo de creencias cristianas dadas por Dios 6:7; Jud. 3, 20). Los creyentes que tienen hoy el don de profecía están habilitados para proclamar no según su fe subjetiva personal, sino confronte a la fe objetiva revelada por Dios, esto es, su Palabra. El propósito primario de la profecía lo encontramos en Apocalipsis: “El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía” Y la Biblia es el testimonio de Jesús (c). Jn. 5:39). La profecía no puede nunca apartarse de la Palabra de Dios escrita, como Pablo indica claramente cuando dice: “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor” (1 Co. 14:37). El don de profecía es la capacitación especial del Espíritu para que un cristiano testifique de Jesús. “No menospreciéis las profecías”, dijo Pablo (1 Tesalonicenses 5:20), pero al parecer los corintios sí que las menospreciaron y llegaron incluso a reemplazarla con expresiones de éxtasis, como revela el capítulo 14.

Fragmentos del Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Primera Corintios.


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Un comentario en «¿En qué consiste el don de profecía? ¿Aún está vigente? – John MacArthur»
  1. Aquí encontramos uno de los propósitos del don de lenguas valla al pasaje completo 1º de Corintios 14:25 lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. Ahora el don de lenguas es para orar la escritura lo dice usando 4 versículos. Dice Pablo: prro no te que no dice si yo predico en lengua, si no si yo oro en lenguas mi espíritu se edifica, y pero mi entemiento no, pero si oro ta solo con el entendimiento mi espíritu no se edifica, no que recalca que lo ara de las dos formas porque necesita edificar las dos cosas, mi pregunta es ¿Porque Pablo y las iglesias de aquel tiempo se edificaban así y ahora párese que muchos no se edifican de la misma manera?, me refiero a los que no creen o dicen que ese don era para aquellos tiempos enseñanza por cierto que no aparecen en las escrituras, ahora bien si estos cristianos y Pablo se edificaban asi una pregunta ¿ Cómo nos edificados nosotros ahora? dices que por la palabra de Dios ¿y acaso Pablo no tenía la palabra de Dios también? ciertamente la tenía y la entendí mejor que nosotros ahora, ahora bien si ellos tenían esta forma de esificsrce y no sotros no entoces estamos practicando una for6de esdificarnos diferentes a ellos, que estaban sujetos alasismas paciones o debilidades que las nuestras, ¡tal pares que cambió para nosotros la manera de edificarnos, es como si estuviéramos practicando otra doctrina que aquellas iglesia y que Pablo. El hablar en lenguas fue la forma que Dios estableció para edificarnos tantos aquellos cristianos como nosotros,

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