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Por: Paul D. Tripp.

Nunca obtendremos la libertad y la satisfacción a largo plazo que pensamos que la autosuficiencia nos dará. Ignorar a Dios nunca ha sido un camino hacia la bendición.

Hay dos mentiras que nos tientan en alguna una u otra. Son las mentiras que alentaron la decisión desastrosa de Adán y Eva en aquel momento de tentación en el jardín. Es verdad, estas mentiras tienen tanto poder ahora como en aquel entonces. La primera es la mentira de la autonomía. Esta mentira establece que tú eres un ser humano independiente con el derecho de vivir como tú lo deseas. Si eres padre, sabrás que tus hijos tienden a abrazar esta mentira. Es por esto que a ellos no les apetece tu corrección y no estiman tu autoridad. Desde el inicio, nuestros hijos creen que sus vidas les pertenecen y que ellos son la única autoridad que necesitan. Pero no nos pertenecemos a nosotros mismos. Si Dios nos creó —y lo hizo— entonces le pertenecemos a Él. Yo acostumbro pintar a manera de pasatiempo y, cuando termino una pintura, esta me pertenece, precisamente porque yo la hice. La pintura no es autónoma. De la misma manera, la autonomía humana es una mentira.

La segunda es la mentira de la autosuficiencia, la cual establece que tengo todo lo que necesito en mí mismo para ser aquello a lo que fui llamado a ser. La verdad es que Dios es el único ser autosuficiente en el universo. Nosotros fuimos creados para ser dependientes, primeramente de Dios, luego de una comunidad. Todos necesitamos ser enseñados, animados, advertidos, fortalecidos, perdonados, sanados, restaurados, consolados, amados, reprendidos y salvados —no podemos hacer estas cosas por cuenta propia. La autosuficiencia humana es una mentira.

Jesús nos llama a rechazar la mentira y a venir a Él. Debajo de Su yugo es donde podemos encontrar libertad. Él dice: “Vengan a Mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y Yo les daré descanso. Carguen con Mi yugo y aprendan de Mí, pues Yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque Mi yugo es suave y Mi carga es liviana” (Mateo 11:28-30). Podemos obtener libertad, pero no en las promesas vacías de la autonomía y la autosuficiencia. La verdadera libertad se encuentra cuando la gracia ata tu corazón a Cristo. Una vez librado de intentar ser lo que no puedes ser podrás llevar la carga ligera del perdón y la gracia restauradora.

Para profundizar y ser alentado: Génesis 3

Fragmentos tomados del libro «¿Realmente crees? del pastor Paul D. Tripp

*PAUL DAVID TRIPP es pastor, conferencista y autor galardonado de mayor venta. Con más de 30 libros y series de videos sobre la vida cristiana, la pasión que impulsa a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo con la vida cotidiana.


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