No olvides compartir ...

Por: Jonathan Edwards

Este artículo forma parte de la serie: «365 días con Jonathan Edwards«

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28).

Cristo ha comprado todo lo que necesitan las personas dolientes. Ha comprado todo lo que necesitan los desdichados en sus calamidades, y el consuelo ante cualquier aflicción. Y, por tanto, su invitación a los trabajados y cargados a que acudan a él, puede entenderse en su sentido más amplio como aquellos cargados ya sea por un mal natural o moral: ha comprado tónicos divinos y apoyo para esos corazones a punto de hundirse; ha comprado todo el consuelo necesario para la viuda y el huérfano; ha comprado una sanación santificada y el fruto de aflicción para todos los que acuden a él y le llevan sus penas.

Ha comprado las cosas suficientes para compensar sus pérdidas a quienes carecen de la gran bendición de un ministro eminente del Evangelio. Es él quien ha comprado esas bendiciones divinas, esas influencias y frutos del Espíritu de Dios para los que se ha instituido la obra del ministerio como cauce. Cristo puede ofrecer toda la ayuda necesaria en semejante caso. Su poder y su sabiduría son tan suficientes como su propósito y acordes a sus compasiones.

Movido por las entrañas de sus misericordias y el amor y la ternura de su corazón, está dispuesto a ayudar a los afligidos; y su capacidad es acorde a su disposición. Puede sustentar el corazón sometido a las más pesadas penas, y dar luz en las tinieblas. Puede atravesar la nube más espesa con rayos de luz celestial y consuelo. Él es quien ofrece cánticos en la noche y convierte la sombra de muerte en la luz de la mañana. Quienes sufren un doloroso duelo buscan al que pueda escucharlos y compadecerse de ellos, aunque sepan que éste solo puede ofrecerles compasión y no ayuda. ¡Con qué mayor motivo habremos de acudir a Jesús, que no solo está dispuesto a compadecerse de nosotros, sino que es capaz de ayudarnos, capaz de llenar el vacío y convertir en gozo todas nuestras penas!

(De «Los dolores de los afligidos se extienden ante Jesús», págs. 968-969). Citado en «365 días con Jonathan Edwards«, lecturas seleccionadas y editadas por Dustin W. Benge, puedes adquirirlo en este enlace.

*Jonathan Edwards (1703 – 1758). Predicador norteamericano congregacionalista, usado por el Señor en el Gran Despertar ; nacido en East Windsor, Condado de Connecticut, puedes leer más de su biografía en este enlace.


Puedes seguirnos en FacebookTelegram Youtube. También puede suscribirse a nuestro boletín por correo electrónico.


No olvides compartir ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× Recibe nuestros artículos