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Por: Paul Washer.

Este artículo forma parte de la serie: Entendiendo la disciplina de ayuno.

En Filipenses 3:18-19, el apóstol Pablo describe a los falsos profetas y maestros que eran literalmente «enemigos de la cruz de Cristo». No solo sus enseñanzas eran falsas, sino que su mentalidad y estilo de vida estaban en completa contradicción con el ejemplo dado en 1 Corintios 9:24-27. En Filipenses 3:19, Pablo expone tres vicios o manifestaciones de la carne que caracterizaban a estos hombres.

a. Cuyo dios es el vientre. La palabra «vientre» se traduce de la obra griega /koilía/, que significa literalmente barriga o estómago. La referencia no se limita a la comida, sino que abarca todos los deseos humanos. Aunque tanto nuestro vientre como la comida son regalos de Dios, pueden convertirse en ídolos en nuestras vidas. La comida debe ser una parte importante de nuestra vida si queremos estar sanos. Sin embargo, nuestro deseo de comer (y todos los demás placeres temporales) puede llegar a ser desmesurado o excesivo. Puede convertirse en nuestro principal deseo, sustento y consuelo en lugar de Dios. También puede convertirse en un falso pilar para la virtud y en una máscara que esconde el pecado.

La disciplina del ayuno puede revelar si este es nuestro caso y puede ayudarnos a dominarlo.

b. Y cuya gloria es su vergüenza. El contexto sugiere que estos falsos maestros eran hombres inconversos que se gloriaban (es decir, se jactaban, se deleitaban) en las obras vergonzosas de la carne (Gál. 5:19-21). Es vergonzoso desear cualquier cosa, incluso los regalos de parte de Dios, por encima de Dios. El ayuno puede revelar nuestros verdaderos deseos y descubrir la fuente de la que buscamos satisfacción y consuelo, ya sea Dios o los placeres temporales. También puede ayudarnos a realinear nuestros deseos a lo que es verdaderamente digno, Dios y Su Reino.

c. Que sólo piensan en lo terrenal. Pablo exhorta a los creyentes en Colosenses 3:1-2: «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra». Incluso los creyentes pueden perder su enfoque y extraviarse en sus corazones. El ayuno puede revelar el enfoque de nuestras mentes y la verdadera pasión de nuestros corazones. Puede ayudarnos a reorientar nuestros deseos hacia Dios.

Tomado del libro «Entendiendo la disciplina del ayuno», puedes descargar el libro gratis EN ESTE ENLACE.


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