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Por: Thomas Brooks

Este artículo forma parte de la serie: Enmudecido bajo la disciplina de Dios.

Lamentaciones 3:31: «Porque el Señor no desecha para siempre». La vara no siempre permanecerá en la espalda del justo. «Al tiempo de la tarde, hay terror. Antes de la mañana ya no existen» (Is. 17:14 NBLH). Como dijo Atanasio a sus amigos cuando llegaron a lamentar su miseria y destierro: «Es solo una pequeña nube, y se irá rápidamente». No hay ninguno de los afligidos de Dios que no tenga sus «periodos de calma», sus descansos, alivios y tiempos de respiro.

Ciertamente, la mano del Señor descansa por un poco tiempo sobre Su pueblo. Lutero no pudo obtener diminutivos suficientes para atenuar la aflicción, porque dice que llevamos una crucecita muy pequeña. Isaías 26:20: <<Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación». La indignación no «pasa», sino que «pasa por encima>>. La agudeza, la brevedad y la brusquedad de las aflicciones de los santos se expresan en los dolores de parto de una mujer (cf. Jn 16:21), que es agudo, breve y repentino.

Tomado del libro de Thomas Brooks “El cristiano enmudecido bajo la disciplina de Dios” pág 37 -39

*Thomas Brooks (1608-1680): Predicador congregacional; autor de Preciosos remedios contra las artimañas de Satanás (Precious Remedies against Satan’s Devices). Lee más datos biográficos EN ESTE ENLACE.


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