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Por: Paul D. Tripp.

Este artículo forma parte de la serie: «Nuevas Misericordias cada mañana» de Paul D. Tripp

La gracia obra para liberarte de tu amnesia de la eternidad con el fin de capacitarte para vivir a la luz de la esperanza del porvenir.

No siempre vivimos lo que decimos creer. A menudo hay una discrepancia entre la teología que creemos y la teología funcional que vivimos diariamente. A menudo hay una separación entre, por un lado, la doctrina que decimos que hemos abrazado y, por otra parte, las decisiones que tomamos y la ansiedad que sentimos. Uno de los temas en donde esta discrepancia se evidencia en muchos de nosotros es en la enseñanza bíblica sobre la eternidad. Decimos que creemos en la vida eterna. Decimos que esta vida no es todo lo que hay. Decimos que viviremos eternamente. Pero, a menudo vivimos con la coacción, la ansiedad y la impulsividad de una amnesia de la eternidad. Nos concentramos tanto en las oportunidades, responsabilidades, necesidades y deseos del aquí y el ahora que perdemos de vista el porvenir.

La verdad es que no podrás dar sentido a tu vida, a menos que la veas desde el punto de vista de la eternidad. Si toda la gracia que Dios nos da solo sirve para este mundo, si no restaura lo que el pecado ha provocado, entonces quizá hemos creído en vano. “Si la esperanza que tenemos en Cristo fuera solo para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los mortales” (1 Corintios 15:19). Debe haber más en el plan de Dios que solo este mundo de pecado, enfermedad, lamento y muerte. Debe haber más que el placer temporal en este mundo material. Sí, hay más, y cuando vives de acuerdo con esa realidad serás capaz de vivir de forma diferente y radical.

Cuando te olvidas de la eternidad, tiendes a perder de vista lo que es importante. Cuando pierdes de vista lo que verdaderamente importa, vives por lo que es temporal y tu corazón busca la satisfacción donde no la hay. Buscar satisfacción donde no la hay te deja espiritualmente vacío y sin esperanza. Mientras tanto, enfrentas todas las dificultades de un mundo caído, esperando que las cosas mejoren con el tiempo. Vivir padeciendo amnesia no resulta nada bueno. Te hace creer que este mundo será el paraíso que nunca será, o bien, te hace creer que este mundo caído nunca será restaurado. Es importante enfocar nuestros ojos en aquello que Dios ha prometido que vendrá.

Permite hoy que los valores de la eternidad sean los valores que moldeen tu vida y recuerda que las dificultades que enfrentes hoy algún día pasarán. Creer en la eternidad puede aclarar tus valores y renovar tu esperanza. Ora para que Dios, en Su gracia, pueda ayudarte a recordar la eternidad aquí y ahora.

Para profundizar y ser alentado: 2 Corintios 4:7-18


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