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Por: Paul D. Tripp.

Ya no tenemos que llevar la carga de la vergüenza. Jesús avergonzó la vergüenza en la cruz, a fin de que nosotros ya no viviéramos bajo su yugo. A los ojos del único a quien esto importa en la eternidad, ya no estamos manchados, ni sucios, ni marcados por el pecado. Por la gracia justificadora, nuestro historial es inmaculado y somos justos a los ojos de Dios. No tenemos que ir arrastrándonos por la vida cabizbajos protegiéndonos de los mirones como si fuéramos personas rechazadas, indeseadas e indignas. Somos hijos del Rey, su puerta está abierta para nosotros y somos bienvenidos. La vergüenza murió en la cruz de Jesucristo, ¿por qué deberíamos dejar que siga subyugándonos?

La gracia justificadora nos libra de la carga del temor. La gracia significa que ya no somos enemigos de Dios, sino hijos suyos. La gracia significa que Dios es por nosotros, y si Dios es por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? La gracia justificadora nos colma de bendiciones divinas de su depósito inagotable. La gracia justificadora significa que nunca nos dejan a merced de nuestra propia suerte, abandonados para arreglárnoslas con nuestra propia reserva de sabiduría y fuerza ni limitados por las pocas cosas que podemos controlar.

La gracia justificadora significa que Dios ejerce su poder soberano no solamente para su gloria, sino también para nuestro bienestar eterno. La gracia justificadora significa que vivimos bajo la seguridad inconmovible de la provisión y la protección de Dios.

Sin importar dónde estemos, con quién estemos ni qué enfrentemos, el Señor Todopoderoso está con nosotros. La gracia justificadora significa que nos despertamos cada mañana a nuevas misericordias que están hechas a la medida de nuestras necesidades para ese día. Por las misericordias de la justificación todo lo que podría confundirnos y desconcertarnos es comprendido plenamente y existe bajo la gestión soberana de nuestro Salvador. La gracia justificadora nos saca de la oscuridad del temor y nos introduce a la luz y el descanso del cuidado del Padre, donde encontramos paz de corazón y la ansiedad ya no nos atormenta. La libertad del yugo de la culpa, la vergüenza y el temor es nuestra en la gracia justificadora del Señor Jesucristo. Ya no llevamos más estas cargas porque en un acto de gracia justificadora Jesús las ha quitado de sobre nuestros hombros.

Fragmentos tomados del libro «¿Realmente crees? del pastor Paul D. Tripp

*PAUL DAVID TRIPP es pastor, conferencista y autor galardonado de mayor venta. Con más de 30 libros y series de videos sobre la vida cristiana, la pasión que impulsa a Paul es conectar el poder transformador de Jesucristo con la vida cotidiana.


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