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Este artículo forma parte de la serie: «Oraciones Puritanas«

¡Señor, santo y excelso, manso y humilde!

Tú me trajiste para el valle de la visión, en cuyas profundidades hábito, más te veo a Ti en las alturas.

Cercado de montañas de pecado contemplo yo Tu gloria. Déjame aprender por la paradoja de que el camino hacia abajo es el camino a lo alto, que ser rebajado es ser exaltado, que el corazón roto es el corazón sanado, que el espíritu contrito es el espíritu alegre, que el alma arrepentida es el alma victoriosa, que no tener nada es poseer todo, que cargar la cruz es llevar la corona, que dar es recibir, que el valle es el lugar de la visión.

Señor, durante el día las estrellas se puede ver en los pozos más profundos, y cuando más profundo los pozos, más brillantes Tus estrellas resplandecen; Concédeme encontrar Tu luz en mi oscuridad, Tu vida en mi muerte, Tu alegría en mi tristeza, Tu Gracia en mi pecado, Tus riquezas en mi pobreza, Tu gloria en mi valle.

Tomado de “El Valle de La Visión


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