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Por: John Piper.

Este artículo forma parte de la serie: «El nuevo nacimiento»

Lectura recomendada: (Ef. 4:18; Co. 2:14).

En 1 Corintios 2:14, Pablo nos da otra vislumbre de lo que implican esta muerte y dureza en lo que no podemos hacer. Dice: «Pero el hombre natural (es decir, la persona no regenerada por naturaleza] no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (cursivas añadidas). El problema no es que las cosas de Dios están por encima de él intelectualmente. El problema es que las ve como locura. «…no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…» (cursivas añadidas). De hecho, para él son tal locura que no las puede entender.

Cabe notar que se trata de una «imposibilidad» moral, no de una «imposibilidad» física. Cuando Pablo dice: «…el hombre natural no percibe… y no las puede entender…», quiere decir que el corazón es tan resistente para recibirlas que la mente justifica la rebeldía del corazón y las ve como locura. Esta rebeldía es tan completa que el corazón realmente no puede recibir las cosas del Espíritu. Es una incapacidad real. Pero no es una incapacidad forzada. La persona no regenerada no puede porque no quiere. Su preferencia por el pecado es tan fuerte que no puede elegir el bien. Es un yugo real y terrible. Pero no es un yugo inocente.

Tomado del libro «¡Más vivo que nunca! de John PiperFoto de Mariano Nocetti en Unsplash


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4 comentarios en «Sin el nuevo nacimiento, no podemos aceptar el evangelio. – John Piper.»

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