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Por: Jonathan Edwards

Este artículo forma parte de la serie: «365 días con Jonathan Edwards«

May limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio (Habacuc 1:13).

Dios es un ser infinitamente santo. Los cielos no son puros a sus ojos. Sus ojos son tan puros que no pueden ver el mal ni el agravio. Si Dios pudiera contemplar el pecado de algún modo sin dar testimonio adecuado de su aborrecimiento y rechazo hacia él, iría en detrimento de su honor y su santidad.

Sin embargo, Dios puede salvar al mayor de los pecadores sin contemplar el pecado lo más mínimo. Si salva a alguien que ha estado expuesto durante largo tiempo a los llamamientos del Evangelio y que ha pecado con terribles agravantes; si salva a alguien que ha sido un blasfemo contra la luz, puede hacerlo sin contemplar su maldad lo más mínimo, ya que su aborrecimiento y su rechazo de ella ya han quedado suficientemente de manifiesto en los sufrimientos de Cristo. El hecho de que Cristo, el hijo eterno de Dios, muriera por la maldad fue testimonio suficiente de su aborrecimiento de la mayor de las maldades.

Nada puede revelar mejor que esto el aborrecimiento infinito de Dios hacia cualquier maldad. Si el malvado mismo fuera echado al infierno y soportara los mayores tormentos que allí quepa sufrir, no sería una mayor manifestación del aborrecimiento de Dios hacia la maldad que los sufrimientos del Hijo de Dios por ella. Dios puede salvar a cualquier hijo de los hombres sin perjuicio del honor de su majestad. Con independencia de lo grande que sea el desprecio, si alguien tan honorable como Cristo lleva a cabo la mediación por el transgresor, y en esa mediación sufre en su lugar, reparará el agravio causado a la majestad del Cielo por el mayor de los pecadores.

(De God’s Sovereignty in the Salvation of Men», pp. 850-851).  Citado en «365 días con Jonathan Edwards«, lecturas seleccionadas y editadas por Dustin W. Benge, puedes adquirirlo en este enlace. Foto de Maxime Bhm en Unsplash

*Jonathan Edwards (1703 – 1758). Predicador norteamericano congregacionalista, usado por el Señor en el Gran Despertar ; nacido en East Windsor, Condado de Connecticut, puedes leer más de su biografía en este enlace.


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