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Por: Teología Sana.

Este es un libro imprescindible y que creo que debe ser leído por todos los cristianos, un clásico espiritual de esta magnitud debería ser de lectura obligada para todos los creyentes en Cristo Jesús. Les recuerdo que el libro lo pueden descargar totalmente gratis en este enlace.

Si las frases que tomé del libro te son de bendición, entonces te invito a compartirlas con tus amigos.

Frases tomadas del libro:

1. Nuestras armas deben ser usadas noche y día. Debemos hablar, trabajar y dormir con ellas, de otra forma no somos soldados verdaderos de Cristo.

2. Recordemos que el ojo de nuestro amado Salvador está sobre nosotros en la mañana, en la tarde y en la noche. Él nunca permitirá que seamos tentados más allá de lo que seamos capaces de soportar.

3. El ejército de Cristo es tan poderoso ahora como siempre ha sido, y el corazón de Cristo es tan amante ahora como antes. El que salvó a los hombres y las mujeres antes de nosotros es Uno que nunca cambia.

4. Recordemos que el tiempo es corto y la venida del Señor se acerca. Unas pocas batallas más y la última trompeta sonará, y el Príncipe de Paz vendrá a reinar en una tierra renovada. Un poco más de lucha y conflictos y luego diremos un adiós eterno a esta batalla y al pecado, a la pena y a la muerte. Entonces peleemos hasta el final y nunca nos rindamos. Así dice el Capitán de nuestra salvación: “Aquel que vence heredará todas las cosas, y Yo seré su Dios y el será Mi hijo” (Apo. 21:7).

5. No hay duda que el camino de Cristo a la vida eterna es un camino de agrado, pero es locura cerrar nuestros ojos al hecho que Su camino es angosto y que la cruz antecede a la corona.

6. Concedo que cuesta poco ser un cristiano de palabra. Un hombre solo tiene que ir a un lugar de adoración dos veces el domingo y ser moralmente tolerante durante la semana y ya ha ido en religión tan lejos como los miles alrededor suyo que nunca irán. Todo esto es un trabajo barato y fácil; no involucra abnegación ni sacrificio. Si esto es cristianidad salvadora y nos llevara al cielo cuando muramos debemos entonces alterar la descripción de la forma de vida y escribir “¡Ancha es la puerta y amplio el camino que lleva al cielo!”

7. De acuerdo a los estándares de la Biblia, cuesta “algo” ser realmente un cristiano. Hay enemigos que vencer, batallas que pelear, sacrificios que hacer, un Egipto que abandonar, un desierto por el cual atravesar, una cruz que cargar, una Carrera que correr.

8. La conversión no es poner a un hombre en una silla de ruedas y conducirlo fácilmente al cielo. Es el comienzo de un conflicto poderoso, en el cual cuesta mucho ganar la victoria.

9. Ser verdadero cristiano costará dejar el propio concepto de justicia y rectitud.

10. Se debe estar contento de ir al cielo como pobres pecadores salvados por la gracia gratuita y debiendo todo el mérito y rectitud a otro.

11. [Un] verdadero cristiano debe estar deseoso de abandonar toda su confianza en su propia moralidad, respetabilidad, oración, lectura bíblica, concurrencia al templo, la recepción de sacramentos, y confiar en nada más que en Jesucristo.

12. [Un] verdadero cristiano debe estar deseoso de abandonar cada hábito y práctica que es mala a los ojos de Dios. Debe encararlos, reñir contra ellos, romper con ellos, pelear con ellos, crucificarlos y trabajar para controlarlos, sin importar lo que el mundo alrededor suyo pueda decir o pensar.

13. No puede dar ninguna tregua a cualquier pecado especial que ame. Debe contabilizar todos los pecados como sus enemigos de muerte y aborrecer cualquier camino falso.

14. Nuestros pecados son, a menudo, tan queridos para nosotros como lo son nuestros hijos: los amamos, los abrazamos, somos fieles a ellos y nos complacemos en ellos. Apartarse de ellos es tan difícil como cortarse la mano derecha o arrancarse el ojo derecho, pero debe hacerse.

15. Diariamente, debe vigilar y mantenerse en guardia, como un soldado en territorio del enemigo.

16. Debe ser cuidadoso con su tiempo, su lengua, su temperamento, sus pensamientos, su imaginación, sus motivos, su conducta en cada relación de vida. Debe ser diligente en sus oraciones, en la lectura de su Biblia, en el uso del domingo, con todos sus medios de gracia.

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