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Por: Paul Washer

Si Dios no creó el universo porque tuviera alguna necesidad, entonces ¿cuál fue su propósito? ¿Por qué creó todas las cosas? Las Escrituras nos enseñan que Dios creó todo para su beneplácito y para su gloria (o sea, para manifestar su grandeza y recibir de su creación el honor y adoración que Él merece). Quizás esto parezca extraño, y quizás hasta un poco egoísta y egocéntrico de parte de Dios, pero nada podría estar más lejos de la verdad. Toma en cuenta
estas dos evidencias.

Primero, Dios es digno de tomar el lugar más exaltado sobre su creación y de ser el objeto de todos nuestros pensamientos, actividades y alabanza. Negarse “el primer lugar” sobre nosotros sería negar que Él es Dios.

Segundo, el mayor bien que Dios nos pudiera hacer y la mayor bondad que nos pudiera mostrar sería el dirigir todas las cosas de manera que su grandeza se manifieste plenamente ante nosotros. Si Dios tiene valor, hermosura y majestad infinitos, entonces el regalo más valioso, hermoso y majestuoso que Él pudiera darnos sería mostrarnos su gloria.

1. Dios es el creador, el sustentador y el legítimo dueño de los cielos y la tierra y todo lo que habita en ellos. Todas las cosas fueron creadas por Él, le pertenecen y existen para su gloria. ¿Qué nos enseña Romanos 11:36 acerca de esta verdad?

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Romanos 11:36 RV 1960)

a. De Él son todas las cosas. Dios es el origen de la creación y la fuente de toda vida (Salmo 36:9). La creación debe su propia existencia a Dios y separado de Él no habría nada. El hombre no es producto de algún proceso evolutivo impersonal para que viva sin propósito; tampoco es la fuente de su propia existencia para que viva para sí mismo; sino que es la obra de Dios de manera que viva para su gloria.

b. Por Él son todas las cosas. Dios es el agente por quien se crearon y se sustentan todas las cosas. Si Dios se alejara de su creación solo por un momento, todo se volvería un caos. Pero a través de su soberanía ilimitada, insondable sabiduría e infinito poder, Él sostiene y dirige todas las cosas (las moléculas, los hombres y las galaxias) hacia el gran fin para el cual fueron creadas, la gloria de Dios.

c. Por Él son todas las cosas. En esta simple frase se encuentra el significado de la existencia. Dios creó todas las cosas y obra en ellas para su beneplácito y para su gloria, para manifestar su grandeza y recibir el honor y la adoración que Él merece.

d. A Él sea la Gloria por los Siglos. La única respuesta apropiada a la grandeza de Dios es estimarle por encima de todas las cosas y darle el más alto honor, adoración y alabanza. En el estudio de la teología hay una importante frase en latín que comunica esta verdad: Soli Deo Gloria que se traduce como “Solo a Dios sea la gloria”.

2. En Colosenses 1:16 se encuentra un pasaje de la Escritura que es muy parecido a Romanos 11:36, pero habla específicamente del Hijo de Dios. ¿Qué nos enseña este texto acerca del propósito de la creación?

a. Todas las cosas fueron creadas Por medio de Él. El Padre es la fuente de todas las cosas (Romanos 11:36), pero Él ha creado todo por medio del Hijo (Juan 1:3; Hebreos 1:2), quien es el mediador entre el Padre y la creación. Por medio del Hijo, el Padre creó todas las cosas, se revela a su creación (Juan 1:18), reconcilió la creación consigo mismo (2a Corintios 5:19), gobierna la creación (Filipenses 2:9-11) y un día juzgará la creación (Juan 5:22).

b. Todas las cosas fueron creadas Por Él. No es una contradicción decir que todas las cosas fueron creadas para la gloria y beneplácito tanto del Padre como del Hijo. Según las Escrituras, el Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano (Juan 3:35). Es la voluntad del Padre que todos honren al Hijo como le honran a Él. Por eso, todo lo que se declara en Romanos 11:36 acerca del propósito de la creación se puede aplicar al Hijo. Toda la creación, en todos los ámbitos, tiene un propósito grande y final, la gloria de Dios.

Fragmentos extraídos del Libro “Conociendo al Dios vivo” pág. 185 – 186, puede descargarlo gratis en ESTE ENLACE.

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