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Por: Paul Washer

Si los hombres piensan que es apropiado rendir homenaje y dar honor a los reyes y gobernantes de la tierra, cuyas vidas son mortales y cuyos reinos son frágiles y temporales, ¡cuánto más la humanidad debería rendir honor al Rey Eterno cuyo reino permanece para siempre! Aunque hay muchos reyes y señores, solo Dios ostenta el título de Rey de reyes y Señor de señores.

Solo Él es supremo sobre toda la creación, que reina con soberanía absoluta y sin obstáculos. Los habitantes de la tierra son como saltamontes delante de Él. Las naciones son como una gota de agua en un balde y consideradas como una partícula de polvo en la balanza.

Él reduce a los gobernantes a nada y anula las decisiones de los más poderosos entre los ángeles y los hombres. No hay sabiduría, ni entendimiento ni consejo contra Él. Él hace todo según el consejo de su propia y perfecta voluntad y ninguna criatura en los cielos ni en la tierra puede refrenar su mano ni decirle “¿Qué has hecho?” Por eso, Él debe ser el foco de toda devoción, adoración y alabanza.

Fragmentos extraídos del Libro “Conociendo al Dios vivo” pág. 210 -211, puedes descargar el libro EN ESTE ENLACE.


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