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Por: Paul Washer.

Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?  (Santiago 4:12 RV 1960)

Este texto no solo afirma que Dios es a la vez legislador y juez, sino también que también advierte la seriedad del asunto. El juicio final determinará el destino eterno de todos los hombres. No debe tomarse a la ligera. En el día final, solo habrá dos posibles veredictos:

(1) salvación eterna en el cielo o (2) muerte eterna y destrucción en el infierno. Si tomamos las leyes y los juicios de los hombres con un alto grado de seriedad, ¡cuánto más deberían considerarse la ley y los juicios de Dios! Jesús nos hizo la siguiente advertencia: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

Fragmentos extraídos del Libro “Conociendo al Dios vivo” pág. 216, puede descargar gratis el manual en ESTE ENLACE.


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