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Por: R.C. Sproul

Este artículo forma parte de la serie: Cómo tener un encuentro con Dios

Cuando los profetas de Israel denunciaron la corrupción de la adoración Israelita, ellos procuraron una reforma, no una revolución. Aunque criticaron vehementemente el liturgicalismo, nunca atacaron la liturgia. Aunque denunciaron el externalismo y el formalismo, jamás buscaron eliminar las reglas y la forma de adoración que Dios había instituido.

Para que la forma de adoración pudiera comunicar el contenido que debía transmitir según su diseño, el pueblo debía recibir instrucción continua de forma tal que entendiera su significado. Los sacramentos no son símbolos desnudos. Deben ser vestidos con la Palabra. La Palabra y el sacramento deben ir de la mano. El sacramento sin la Palabra inevitablemente resulta en formalismo. La Palabra sin sacramento indudablemente resulta en una adoración estéril.

Necesitamos una reforma de adoración, un nuevo descubrimiento del significado de la forma clásica. No puedo ser casual en mi adoración a Dios. Dios despojado de Su trascendencia dejaría de ser Dios. Existe lo que conocemos como santo. Lo santo es sagrado. No es algo común. Es otra cosa. Es trascendente. No es siempre amigable al usuario. Pero sí es relevante. Sí provoca admiración, que es la esencia de una adoración piadosa.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios: Piensa acerca de los sacramentos y la liturgia de la iglesia en la que te congregas. ¿Son realmente significativos para ti o se han convertido en meras formas de un ritual?

Para estudiar más a fondo: Salmo 119:171, Salmo 108:1, Apocalipsis 4:11

ARTÍCULO DE INTERÉS → Un examen de las reglas de Calvino para la oración (Parte 1) – R.C. Sproul

Publicado originalmente en el Blog de Ligonier Ministries.

*El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.


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