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Por: Soldados De Jesucristo

Estos extractos son tomados del diario de Elizabeth Jollie, la esposa del reverendo Timothy Jollie, quien fue el ministro de la congregación no conformista en Sheffield desde 1681 hasta 1714. La señora Jollie era la hija del reverendo James Fisher, el pastor expulsado de Sheffield que murió en 1666 cuando Elizabeth tenía 19 años de edad. Habiendo predicado aceptablemente por un año a la congregación de New Hall, Timothy Jollie fue ordenado en el ministerio en abril de 1681 y poco después, el 2 de julio, él y Elizabeth Fisher estaban casados. El diario de Elizabeth muestra que ella no era una mujer común ya que, aunque no era robusta físicamente, poseía un carácter y fe puritanos y era ayudante de su esposo en su familia, la iglesia y la academia Attercliffe. Su carácter pronto fue puesto a prueba, ya que en 1682 Timothy Jollie fue forzado a irse de Sheffield para escapar de ser arrestado debido al Acta de las Cinco Millas de Carlos II de Inglaterra.

El diario comienza en 1683 cuando su primera hija Betty tenía cerca de un año. La señora Jollie parece haber tenido temores sobre su propia seguridad y salud, y estaba ansiosa por dejar constancia de las persecuciones que sufría su esposo, así como por guardar consejos espirituales maternos para su hija en los años siguientes. Al principio, describe cómo esperaba el nacimiento de Betty en los tiempos del Acta de las Cinco Millas, pero que “agradó al Señor el ordenar que su querido padre viniera a casa y se quedara mientras yo trabajaba de miércoles hasta el día del Señor. Luego de esto, él se quedó conmigo algunas semanas y luego fue forzado a retroceder, e ir de la casa de un amigo a la del otro, y algunas veces venía a casa y luego se iba de nuevo. El 19 de enero de 1683, vino a casa y la noche siguiente fue llevado en una muy violenta manera. No le permitirían hablar conmigo”.

Los siguientes dos años conllevaron encarcelamiento, adversidad y mudanza de una casa a la otra por la familia Jollie. En la incertidumbre de la vida, Elizabeth cuidó a la pequeña e indefensa Betty y escribió palabras de consejo espiritual que ayudarían a la siguiente generación de su familia a mantener la herencia del puritanismo que ella tanto amaba. Ella escribe:

“Y ahora, mi querida hija, te dejo pocas cosas sin saber si viviré para tener la oportunidad de hablarte; concretamente:

  1. En cualquier lugar que el Señor por Su providencia te ponga, asegúrate de que Su honor sea la primera y más grande preocupación. Busca primero el reino de Dios, etc.
  2. Sé diligente en hacer tu tarea tanto como sepas.
  3. Nunca te apresures en moverte a un nuevo lugar y condición. Siempre ora al Señor por dirección y pide el consejo de amigos fieles.
  4. Asegúrate, si alguien te confía algo que debe ser guardado en secreto, de ser fiel o habrás primero deshonrado a Dios; segundo, perdido una buena conciencia; tercero, perdido a tu amigo; y cuarto, dado un mal ejemplo.
  5. Si alguien te ha mostrado benevolencia, no le devuelvas con mal después.
  6. No te inclines a escuchar historias contadas por aquellos con los que vives.
  7. No te apresures en creer todo lo que escuchas sin buenos fundamentos para hacerlo.
  8. No te entrometas innecesariamente en los asuntos de otras personas. Ten cuidado de ser una entrometida.
  9. Ten cuidado de contar historias de otros. El Señor me ha hecho ver el gran mal de esto.
  10. Pruébalos conversando antes de confiar en ellos.
  11. Si vives para ser capaz de dar consejos, asegúrate de evaluar bien el asunto y escuchar las circunstancias antes de dar tu opinión.
  12. Asegúrate de ser cuidadosa de hablar algo de alguien o con alguien de lo que luego tengas que arrepentirte.
  13. Sin importar con quién estés, asegúrate de temer de ti misma. Vigila tus pensamientos, palabras, acciones y ojos.
  14. Pasa mucho tiempo leyendo las Escrituras. Pídele a Dios que te ayude a entenderlas.
  15. Asegúrate de rogar al Señor seriamente que te ayude, que tu conversación tanto hacia Dios como hacia los hombres sea sin culpa e inofensiva, como corresponde al Evangelio”.

Habiendo dado a su hija palabras de consuelo en cuanto al vivir cristiano, la señora Jollie reflexionó, no solo acerca de la incertidumbre de la vida, sino también acerca de las dificultades que Betty podría enfrentar en guardarse. Recordando que todos sus bienes habían sido confiscados y los reducidos medios de los no conformistas en general, le aconseja a Betty cómo conducirse en un empleo:

“Mi querida hija, no sé qué porción de este mundo el Señor te dé, pero si no tienes con qué mantenerte, te aconsejaría, antes que ser de carga a alguno de tus amigos, ir a servir si puedes encontrar un buen lugar.

  1. Asegúrate de ir con una familia creyente y también donde puedas expandir tu conocimiento en relación a los asuntos externos de este mundo, y también donde puedas tener algo con qué suplir tus necesidades.
  2. Asegúrate de aprender tu labor, que nadie tenga motivos para hablar mal de ti.
  3. Sé fiel a tu confianza en palabra y hecho. Si tus pares son infieles, repruébalos y aconséjales hacer su labor. Si no te escucharan, díselo a tu amo o ama. Ten cuidado de no ser parte de su pecado con tu silencio.
  4. Si tus pares te hablaran con palabras delicadas, ten cuidado. Pruébalos antes de confiar en ellos.
  5. Ten cuidado ante cualquier carroza encantada3. Está más atenta que nunca en compañía de hombres. No pongas tentaciones delante de ti de ninguna manera. Si te presentan una tentación, aborrécela y sé más que cuidadosa en cómo te rodeas de su compañía.
  6. Si tienes mucho trabajo, asegúrate de siempre apartar tiempo para tu tiempo con Dios en oración y lectura de las Escrituras. Atiende a la oración familiar y a escuchar la Palabra leída. Colosenses 3. 1 Pedro 2.
  7. Está muy dispuesta a aprender aquellas cosas que quieres entender.
  8. Está dispuesta a que te marquen tus errores y ten cuidado ante cualquier respuesta inapropiada tuya”.

Siendo ella misma la hija del fundador de la Iglesia no conformista en Sheffield, Elizabeth Jollie entendía la importancia de estar ligada a una sociedad “recolectora”. Remarca su experiencia para mostrar que ser un miembro de la congregación New Hall no había sido un procedimiento automático, sino que había implicado un serio ejercicio espiritual. Para ella, el valor del camino de gracia y la participación de la Cena del Señor son claros a medida que continúa con sus consejos:

“Mi querida hija, si el Señor suscitara en tu corazón el deseo de unirte como miembro de alguna comunidad y que entonces participes del bendito mandamiento de la Cena del Señor, asegúrate de que la comunidad esté llamada por, y se haya unido en, el evangelio, y que tenga ordenanzas administradas evangélicamente. Fue mi esfuerzo hacerlo y tanto como el Señor me da entendimiento, me uní a una comunidad que caminó más cerca del evangelio que cualquier otra a la que me podría haber unido.

Aunque debo decir, tuve alta estima de y honré otras comunidades por aquí y allá; sin embargo, pienso que a la que me uní fue la más cercana al camino que Dios nos ha trazado para caminar. Debo decirte que me costó muchas oraciones y lágrimas, y buscar en libros que tocaran ese tema antes que llegara a cualquier base de satisfacción.

  1. Si has encontrado una comunidad en la que te sientes satisfecha con sus buenos fundamentos, asegúrate de estar correctamente calificada de acuerdo al Evangelio para ser miembro de ella antes de unírtele.
  2. Debes ser capaz de dar tal muestra de tu fe que satisfaga a las personas con las que te unas.
  3. Analiza tu deber en lo que debes hacer en tal gran relación, tanto con respecto a Dios, tu alma, y las personas con las que te unes. Debo decir que a mí me costó mucho autoexamen y probar mi corazón, como también pedir consejos de mis amigos. Tuve en ello mucho beneficio y consuelo. Me encontré con grandes pruebas después. Si no hubiese entrado en esa etapa de dificultad, hubiese sido mucho peor para mí. Hay una cosa sobre la que no sería optimista, pero desearía que desarrolles relaciones en la iglesia antes de casarte. Encontré en esto un gran beneficio, ya que tuve mucho que hacer luego. Tengo ahora mucho sobre mí más que nunca”.

A este consejo acerca de la conducta general, trabajo y membresía de la iglesia, la señora Jollie agrega consejos a Betty acerca del matrimonio. Su propio matrimonio feliz hasta su muerte en 1709 había visto tiempos de persecución tanto como de prosperidad, y es un ejemplo elocuente a la verdad de las siguientes palabras:

“Mi querida hija, si el Señor por su providencia te llamara al matrimonio,

  1. Asegúrate de no entrar en esa relación antes de derramar tu caso ante el Señor. Ruega por Su dirección. Puedo decirte desde la experiencia que Su presencia está por sobre todas las comodidades. No te apresures.
  2. Asegúrate de poner tu amor donde Dios ha puesto el Suyo. Ten cuidado del que no es hijo de Dios. Consulta a tu padre. No hagas nada sin Su consejo. Entendí que leer mi deber a menudo me ha ayudado a entenderlo y a inclinarme más a hacerlo. Pero fíjate que está bien no leer desmesuradamente, sino meditar en lo que leímos, asentarlo en la mente y trabajar para entenderlo. Así es como me beneficio más de ello”.

Algunas entradas hasta el año 1696 acerca de las providencias y muertes en la familia siguen a los extractos anteriores, mezclados con exhortación a agradecimiento en oración, y en 1688, “Querida Betty, recuerda la Revolución”.4

Leer un consejo tan santo nos lleva a preguntarnos cómo creció Betty años después. Afortunadamente, tenemos más información de ella del diario de su hermano más joven, Timothy. (Debido a que estaba enferma, se fue a vivir con su familia a Londres y murió allí el 17 de noviembre de 1739, a la edad de 57 años.) Su hermano, Timothy habla de ella en su diario:

“En Su voluntad soberana, el sabio Dios me separó de una muy querida familiar, cuyo ejemplo y habla habían sido muy benéficos para mi familia. Mi querida hermana Elizabeth Jollie sufrió de un desorden asmático por 10 años… Al final, sobrepasó sus fuerzas y ella rindió su alma en las manos del que se la dio el 17 de noviembre. Fue enterrada en Bunhill Fields el 23 de noviembre. Que su ejemplo viva con nosotros. Su devoción no se vio afectada, su religión era uniforme, su conocimiento era considerable y su prudencia, extraordinaria; su carácter inofensivo y obediente se ganó una benevolencia universal”. Betty nunca se casó.

La señora Jollie también escribió un segundo diario acerca de la infancia de su hijo, Timothy, ya mencionado arriba. Fue escrito durante 1706, cuando Timothy tenía 14 años. En el diario, cuenta la liberación providencial de muchas enfermedades infantiles y peligros desde que “eras de 11 días de edad, cuando te ofrecimos en bautismo y tu querido padre te bautizó, y honestamente queremos que puedas responder a Su nombre. Deseamos consagrarte al servicio del Señor para trabajar en Su viña si ese es el llamado con el cual lo honrarás más. Sinceramente deseo que Él incline tu corazón y te haga un fiel obrero para ganar muchas almas para Jesucristo”. Ese deseo fue completado, ya que Timothy Jollie junior estudió en la Academia de su padre Attercliffe, y luego de ser asistente en Upper Chapel, en Sheffield, se convirtió en asistente de Matthew Clarke en Miles Lane Chapel, Cannon Street, Londres, E.C., y luego pastor de esa congregación por 31 años.5

Siendo su salud precaria, la señora Jollie se dedicó a escribir consejos espirituales para su hija menor que hacen eco de lo que le había escrito a Betty hacía tiempo. Con una fe firme que había superado las tormentas de persecución y prosperidad, escribe:

“Mi querida hija, no sé por cuánto tiempo tenga a bien el Señor darme la vida, hay muchas alarmas. Por ello, dejo escrito estas cosas para que cuando mires atrás y veas lo que el Señor ha hecho por ti, admires cómo te ha seguido con su bondad y te ha dado misericordia cuando las necesitabas. También te dejo unas cosas que te puedan ser útiles si eres cautelosa en practicarlas.

  1. Asegúrate de orar a Dios diariamente. Trabaja para obtener el asombro de Él en tu corazón y un verdadero sentido de tus necesidades. Presta atención ante la formalidad y busca aceptación en y a través de Cristo Jesús.
  2. Lee cada día la Palabra de Dios. Hazla el hombre de tu consejo, deja que sea la guía para toda tu vida.
  3. Ocúpate constantemente de la palabra predicada cuando le agradare al Señor el concederte el honor. Presta atención ante las excusas insignificantes que se presenten para desviarte de tu labor.
  4. Presta atención ante la hipocresía y la formalidad en todas las tareas que vayas a realizar.
  5. Abunda en meditar en Dios y en Jesucristo y en la eternidad.
  6. Sé muy cautelosa en realizar tareas pertinentes. Cuanto más practiques esto, más cómoda te sentirás en tu vida.
  7. Mi querida hija, sobre todo, sé ungida en Cristo Jesús, sin el cual no podemos ser felices ni aquí ni en lo venidero.
  8. Ora diariamente que Dios te ayude a amarlo y a amar su palabra y mandamientos y a su pueblo, sin importar quienes sean.
  9. Presta atención ante un espíritu crítico. Trabaja para amar la imagen de Dios, donde sea que la veas.
  10. Trabaja para aquella caridad de la que el apóstol habla en 1 Corintios 13. No tomes la religión por nombre; eso es lo que ha hecho tanto mal en esta pobre nación por la que tenemos motivo para lamentar.

La señora Elizabeth Jollie murió en 1709 a la edad de 62 años, habiendo ejemplificado Proverbios 31:10-30: “Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas. En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida… Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua… Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada… Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada”.

ARTÍCULO DE INTERÉS → El poder de la oración de una madre

Este artículo fue publicado primero en la edición de mayo de 1977, edición de Banner of Truth Magazine.

Notas

  1. J.E. Manning, A Good Puritan Woman: Pages from the diary of Mrs Timothy Jollie, (Sheffield Independent Press, 1900)
  2. “A Puritan Woman of Sheffield”. Sheffield Local History Archives. Local Notes and Queries, Vol.2, p 48, 1875.
  3. Suave (lujuriosa) conducta.
  4. “La Revolución Gloriosa’ de 1688 que llevó a William y Mary al trono inglés, y causó al católico romano James II escaparse al extranjero.
  5. Gatty’s Joseph Hunter’s Hallamshire (1869), pp 293 et seq., 425.


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