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Por: Brett McCracken

BASTA DE RECORRER EL «MERCADO» DE IGLESIAS

En nuestra sociedad consumista, donde la sabiduría predominante dice que debemos ser fieles a productos o marcas solo mientras nuestras necesidades y gustos estén satisfechos, puede ser fácil para los feligreses tener un umbral muy bajo para dejar una iglesia. La más mínima discrepancia en preferencias o la más pequeña incomodidad puede llevar a los feligreses a volverse un cliente de iglesias, recorriendo el «mercado» en busca de esa escurridiza iglesia perfecta. Hay buenas razones para dejar una iglesia, pero también hay malas razones. ¿Cuáles son algunas de las razones comunes, pero finalmente malas, por las que podemos sentirnos tentados a dejar nuestra iglesia actual? Aquí hay siete:

1. Otros feligreses te irritan

Uno de los aspectos más contraculturales y desafiantes de la iglesia cristiana es que atrae y reúne a personas de trasfondos muy diversos. ¡Esto es lo que hace el Evangelio! Esto significa que es muy probable que estés adorando junto a personas que normalmente nunca elegirías para interactuar. Y esto puede ser incómodo e irritante. Pero no permitas que esto te lleve a irte o a buscar una iglesia llena de gente como tú. Hacer eso es socavar el mismo poder del Evangelio que nos iguala y nos unifica a través de las líneas divisorias naturales (ver Gálatas 3).

2. Tu «causa» no es suficientemente promovida

Muchas personas abandonan las iglesias cuando ofrecen una idea o se embarcan en una cruzada para lanzar un programa, pero no llegan a ningún lado. Tal vez el liderazgo de la iglesia dice que no rotundamente o tal vez hay poco interés en la congregación para apoyar tu causa. Está bien. No te vayas ni busques otra iglesia que pueda llevarla a cabo. En lugar de eso, ¿por qué no quedarse y ver qué programa ya tiene impulso en la iglesia y apoyar eso?

3. La alabanza no es de tu estilo preferido

Ya sea porque es muy fuerte o demasiado suave, la predicación demasiado temática o demasiado expositiva, o una variedad de otras diferencias de la variada lista de gustos y preferencias personales, la frustración con la alabanza es una gran razón por la cual las personas dejan las iglesias. Pero no debe ser así. La verdad es que alabar fuera de nuestra zona de comodidad y de nuestro estilo preferido puede ser sano y puede cultivar humildad y hacer que la alabanza se centre más en Dios que en nuestros deseos consumistas.

4. Una iglesia que está más de moda abrió cerca de casa

Veo esto una y otra vez en el sur de California. Las personas van a una iglesia y están comprometidos ahí por un corto tiempo, tal vez un año o dos. Pero después la emoción se desgasta. Se aburren. Aparece una nueva iglesia, con buena publicidad, con un pódcast genial y un líder de alabanza famoso, y la persona aburrida silenciosamente se va para probar el nuevo gusto recién llegado. ¿Por qué es una mala idea? Porque el ciclo continuará hasta el infinito. La iglesia que está de moda hoy siempre se convertirá en la iglesia aburrida de mañana.

5. Tu pastor favorito se fue

Este es un motivador muy común para salir de la iglesia. El culto a la personalidad es fuerte en la cultura norteamericana. Los pastores famosos con «plataforma» y con contrato para escribir un libro naturalmente atraen inmensas multitudes hacia sus iglesias. Y, cuando se van, las multitudes muchas veces los siguen. Sin embargo, basar tu experiencia en la iglesia por la presencia de un pastor, por dinámico que sea, no es saludable. Una iglesia es más que su(s) pastor(es).

6. Tu corazón ya no está conectado

A menudo, escucho de personas que se han alejado de una iglesia que «su corazón ya no está conectado». Ellos simplemente se «están moviendo por inercia». Se siente obligatorio, legalista y falso asistir a la iglesia. Así que dejan de ir. No obstante, sin importar cuán «genuinas» sean estas emociones, esta es una mala razón para dejar una iglesia. ¿Por qué? Porque cada relación y compromiso en la vida tiene temporadas y momentos en los que el corazón de uno no se siente conectado como lo estaba al principio. Pero eso es normal. Y no es razón para darse por vencido.

7. Ya no sacas mucho provecho de los servicios dominicales

Se ha vuelto normal hablar del domingo en términos de «lo que me llevo de él». Por ejemplo, nos preguntamos después del servicio: «¿qué te llevas del sermón?» Sin embargo, esta postura es simplemente consumismo aplicado a la iglesia. Pone a la iglesia en términos de lo que podemos obtener de ella, entonces cuando deja de proveer «ganancias» claras o de sumar valor a nuestra vida, justificamos el irnos. Pero la iglesia no se trata de lo que podemos obtener de ella, sino de lo que damos. De cómo servimos. De cómo edificamos el cuerpo.

ARTÍCULO DE INTERÉS → ¿Cuándo debe un cristiano dejar una iglesia? – John MacArthur

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y traducido con el permiso de Crossway. Foto de Sam Balye en Unsplash

Un comentario en «7 malas razones para dejar una iglesia»

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