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Por: Paul Washer

Este artículo forma parte de la serie ¿Qué es el pecado?

El pecado, más que cualquier otra cosa, es una abominación para Dios. Una abominación es algo inmundo, repugnante y abominable, que es reprobable y despreciable para Dios; es algo que Él aborrece (Pro. 6:16). En las Escrituras, todo pecado es una abominación, y pecar es actuar abominablemente (Eze. 16:52). Proverbios 28:9 declara: «Al que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable». Proverbios 15:8-9 declara que el estilo de vida y el sacrificio del impío son abominación para Dios.

Toda idolatría (Deut. 7:25) y todos los actos de injusticia (Deut. 25:16) son abominación delante del Señor; también cualquier persona que es malvada (Pro. 3:32; 15:26), mentirosa (Pro. 12:22), perversa de corazón (Pro. 11:20) o altiva de corazón (Pro. 16:5). En Apocalipsis 21:8, 27, las Escrituras concluyen con la advertencia de que los abominables y los que practican abominación sufrirán castigo eterno.

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Foto de Tim Swaan en Unsplash

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