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Por: Paul D. Tripp

Este artículo forma parte de la serie: «Nuevas Misericordias cada mañana» de Paul D. Tripp

Amar es más que ser amable con las personas; es amar a Dios por sobre todas las cosas para que seas capaz de amar a las personas como Dios manda.

Es​toy con​ven​ci​do cada día más, al exa​mi​nar mis pro​pias re​la​cio​nes y al ob​ser​var las de los de​más, que las re​la​cio​nes pri​me​ro se arre​glan a ni​vel ver​ti​cal an​tes de ser re​pa​ra​das a ni​vel ho​ri​zon​tal. Pa​blo cap​ta esta di​ná​mi​ca con unas pa​la​bras sor​pren​den​tes en Gá​la​tas 5: “En efec​to, toda la ley se re​su​me en un solo man​da​mien​to: Ama a tu pró​ji​mo como a ti mis​mo” (v 14). Aho​ra, pien​sa con​mi​go. Si jus​to aca​bas de es​cri​bir: “To​dos los man​da​mien​tos de Dios se re​su​men en un solo man​da​mien​to”, ¿qué ha​brías es​cri​to des​pués? Bue​no, yo hu​bie​ra es​cri​to: “ama a Dios por so​bre to​das las co​sas”. Eso se​ría lo co​rrec​to. ¿No es el más gran​de man​da​mien​to de Dios (Mar​cos 12:28-30)? ¿No es el man​da​mien​to que debe ir pri​me​ro y ser el prin​ci​pal en nues​tros co​ra​zo​nes?

Pa​re​ce que una bue​na teo​lo​gía re​quie​re este “solo man​da​mien​to” que Pa​blo men​cio​na. Pero no es eso de lo que Pa​blo es​cri​be. Él dice que toda la ley se cum​ple en un solo man​da​mien​to y conti​núa di​cien​do: “Ama a tu her​ma​no como a ti mis​mo”. ¿Qué? ¿Cómo es que eso cum​ple todo lo que Dios nos ha lla​ma​do a ser como Sus hijos?

Pa​blo está ha​blan​do de algo muy im​por​tan​te aquí. Él sabe dos co​sas. Pri​me​ro, sabe que solo las per​so​nas que aman a Dios so​bre to​das las co​sas po​drían amar a sus her​ma​nos como a sí mis​mos. Solo cuan​do Dios está en el lu​gar co​rrec​to en mi co​ra​zón es que tu es​ta​rás en un lu​gar apro​pia​do en mi vida. Esto es por​que, si Dios no está en el lu​gar co​rrec​to, ¿adi​vi​na a quién pon​dré en ese lu​gar? La res​pues​ta es: a mí mis​mo. En mi ma​tri​mo​nio, he te​ni​do que con​fe​sar esto —mi prin​ci​pal pro​ble​ma no es que he fra​ca​sa​do en amar a Lue​lla. No, mi pro​ble​ma más pro​fun​do es que no he ama​do a Dios como de​be​ría y, por​que no lo he he​cho, me he pues​to a mí mis​mo en Su lu​gar. Me he pues​to a mí mis​mo en el cen​tro, y esto ha oca​sio​na​do que no haya ama​do a Lue​lla como de​be​ría.

Pa​blo sa​bía una se​gun​da cosa: una de las for​mas en que nues​tra fal​ta de amor a Dios se re​ve​la es a tra​vés de la fal​ta de amor ac​ti​vo en nues​tras re​la​cio​nes. Juan lo dice de esta ma​ne​ra: “Si al​guien afir​ma: Yo amo a Dios, pero odia a su her​ma​no, es un men​ti​ro​so; pues el que no ama a su her​ma​no, a quien ha vis​to, no pue​de amar a Dios, a quien no ha vis​to” (1 Juan 4:20). El amor por otros comienza, con​ti​núa y es mo​ti​va​do por el amor a Dios. Cuan​do Su pro​pó​si​to es más im​por​tan​te que tus de​seos, cuan​do Su glo​ria es más va​lio​sa que tus mo​men​tos tem​po​ra​les de glo​ria y cuan​do las acti​vi​da​des de Su agen​da te mo​ti​van más que tus pro​pias ac​ti​vi​da​des, en​ton​ces po​drás ser li​bre de la es​cla​vi​tud al amor pro​pio y serás li​bre para amar a los de​más. Es una  rea​li​dad. Nues​tras re​la​cio​nes ne​ce​si​tan más que solo ser arre​gla​das a ni​vel ho​ri​zon​tal. Ne​ce​si​tan el res​ca​te ver​ti​cal, y para eso está la vas​ta gra​cia de un Dios dis​pues​to y pa​cien​te.

Para pro​fun​di​zar y ser alen​ta​do: Juan 13:1-17


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