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Por: R.C. Sproul

Este artículo forma parte de la serie: Cómo tener un encuentro con Dios

Para Juan Calvino, la oración era como un tesoro invaluable que Dios ha dado a Su pueblo.

Su primera regla para la oración era entrar en ella con una plena consciencia de Aquel con quien estamos hablando. La clave de la oración es un espíritu de reverencia y adoración: «Sea la primera regla para la oración correcta el tener nuestro corazón y nuestra mente dispuestos como corresponde a aquellos que entran en conversación con Dios».

Calvino escribió sobre lo fácil que es para nuestras mentes distraerse en la oración. Nos desconectamos, como si estuviéramos hablando con alguien que nos aburre fácilmente. Esto insulta la gloria de Dios: «Sepamos, entonces, que ninguno se prepara adecuadamente para la oración excepto aquellos que están tan impresionados con la majestad de Dios, que se dedican a ella libre de toda preocupación y afecto terrenal».

La segunda regla de Calvino para la oración era pedir solo aquellas cosas que Dios permite. La oración puede ser un ejercicio en blasfemia si pedimos Sus bendiciones para nuestros deseos pecaminosos: «He observado recientemente que cuando los hombres oran dan mayor licencia a sus deseos irrestrictos que cuando están contando cuentos jocosos entre sus iguales».

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios

¿Cómo se alinea tu vida de oración personal con estas dos reglas? ¿Están tu corazón y tu mente dispuestos como corresponde a personas que van a entrar en conversación con Dios? ¿Pides solo aquellas cosas que Dios permite?

Para estudiar más a fondo: Salmo 109:4, 1 Corintios 7:5, Efesios 6:18

Publicado originalmente en el Blog de Ligonier Ministries.

*El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.


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