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Por: Norman Geisler

Este artículo forma parte de la serie: Respuestas a las sectas

TEXTO: 1 SAMUEL 28.7 – 20

TERGIVERSACIÓN: La Biblia condena tajantemente la hechicería y la comunicación con los muertos (Ex 22.18; Lc 20.6, 27; Dt 18.9 – 12; Is 8.19). En el Antiguo Testamento, aquellos que la practicaban debían ser condenados a muerte. El rey Saúl sabía eso y hasta expulsó a todos los hechiceros de la tierra (1 S 28.3). No obstante, desobedeciendo a Dios, acudió a la adivina de Endor, pidiéndole que se comunicara con el profeta muerto Samuel (1 S 28.11 – 19).

El problema aquí es que parece lograr comunicarse con Samuel, lo cual parece conferir validez a los poderes de la hechicería, la cual la Biblia condena con tanta vehemencia. Los que practican la hechicería o brujería, como los adeptos de Wicca, a veces citan este versículo para apoyar su religión (Mather y Nichols, 1993, p. 313).

CORRECCIÓN DE LA TERGIVERSACIÓN: Algunos creen que la adivina realizó un milagro mediante poderes demoniacos y realmente hizo volver a Samuel de entre los muertos. En apoyo de esta opinión citan pasajes que indican que los demonios tienen el poder de realizar milagros (Mt 7.22; 2 Co 11.14; 2 Ts 2:9, 10; Ap 16.14). Las objeciones a esta opinión incluyen el hecho de que la muerte es final (Heb 9.27). Los muertos no pueden volver (2 S 12.23) porque hay una gran sima puesta por Dios (Lc 16.24 – 26), y los demonios no pueden usurpar la autoridad de Dios sobre la vida y la muerte (Job 1.10 – 12).

Otros han sugerido que la adivina en realidad no hizo volver a Samuel de entre los muertos, sino que sólo fingió hacerlo. Apoyan este argumento con referencias a los demonios que engañan a las personas que tratan de comunicarse con los muertos (Lv 19.31; Dt 18.11; 1 Cr 10.13) y con la afirmación de que los demonios a veces declaran lo que es cierto (cf. Hch 16.17). Las objeciones a esta opinión incluyen el hecho de que el pasaje parece decir que Samuel efectivamente volvió de entre los muertos, que dio una profecía de Samuel que realmente llegó a cumplirse, y que es poco probable que los demonios hubieran declarado la verdad de Dios, ya que el diablo es el padre de la mentira (Jn 8.44).

Otra opinión es que la adivina no hizo volver a Samuel de entre los muertos, sino que Dios mismo intervino para reprender a Saúl por su pecado: (a) Samuel pareció realmente haber vuelto de entre los muertos (vv. 14, 20), pero (b) ni los seres humanos ni los demonios tienen el poder de hacer volver a las personas de entre los muertos (Lc 16.24 – 31; Heb 9.27). (c) La adivina misma pareció estar sorprendida por la aparición de Samuel de entre los muertos (v.12). (d) Hay una condena directa de los adivinos en el versículo 9. Es poco probable que el mismo texto daría crédito a la adivinación afirmando que los adivinos realmente pueden hacer volver a las personas de entre los muertos. (e) Dios a veces habla en lugares inesperados y por medios inesperados (cf. el asno de Balaam, Nm 22).

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Las objeciones más importantes a esta opinión son que el texto no dice explícitamente que Dios realizó el milagro, y que la casa de una adivina es un lugar extraño donde hacerlo. Sin embargo, Dios es soberano en cuanto a cuándo y dónde interviene, y no todos los milagros se llaman así (cf. Mt 3.17; 17.1 – 9). Un acto milagroso puede hablar por sí solo


Puedes seguir a Teología Sana en WhatsAppFacebookTelegram Youtube.  Foto de Portada Elena Mozhvilo en Unsplash

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