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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie «Amor al dinero y las riquezas«

«Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar». 1 TIMOTEO 6:7

Las preocupaciones temporales no deben desenfocar al creyente de las cosas eternas.

En la memorable novela de Charles Dickens, El cántico de Navidad, el protagonista Ebenezer Scrooge aprende a través de una serie de sueños que la vida consiste de valores mucho más importantes que su ambición por el dinero. En esencia, Scrooge aprende una lección que nos recuerda la pregunta de Jesús: «¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?» (Marcos 8:36). La historia de Dickens también encaja bien con el versículo de hoy, que nos recuerda cómo el enfoque en la codicia nos roba la perspectiva eterna. Las personas esclavizadas por el amor al dinero pasan todo su tiempo lidiando con lo material.

Menosprecian e ignoran lo que tiene valor imperecedero.

Para colmo, parecen desconocer la advertencia de que «las riquezas no duran para siempre» (Proverbios 27:24); y la antigua —aunque jocosa— expresión que advierte que nunca veremos una carroza fúnebre con un remolque atrás llevando las pertenencias del difunto.

El Antiguo Testamento nos enseña más sobre la naturaleza fugaz del dinero y las posesiones materiales. Job dijo: «Desnudo, salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá» (1:21; ver también Eclesiastés 5:15).

Jesús les enseñó mucho a los discípulos acerca de la necedad que es enfocarse en la riqueza temporal (ver Mateo 6:19-21). Quizás su advertencia más severa esté en la parábola del rico insensato (Lucas 12:15-21). En ella, Dios condena la engreída confianza en sí mismo que el hombre  depositó en sus abundantes cosechas: «Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios» (vv. 20-21).

Un escenario como el del hombre rico es mucho más probable en las sociedades materialistas de hoy. Quizás sea por eso que la parábola de Jesús sigue siendo tan pertinente, además de que es un poderoso recordatorio de que cualquier obsesión con las riquezas temporales, que nos haga perder las riquezas eternas de Dios, es el colmo de la insensatez.
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Sugerencias para la oración: Ore para que hoy, en medio de sus responsabilidades normales, Dios mantenga su enfoque principal en lo eterno.

Para un estudio más profundo: Lea Hechos 19:18-41. ¿En qué modo mostraban, muchos de los nuevos conversos, su compromiso con lo eterno por encima de lo temporal?

En contraste, ¿a qué condujo la ansiedad de algunos de los efesios incrédulos? ¿Por qué?

¿Cómo se produjo finalmente la perturbación?


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