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Por: A. W. Tozer

Este artículo forma parte de la serie «Mi búsqueda diaria«

La congregación promedio se divide en tres clases de personas: los no bendecidos, los no comprometidos y los comprometidos. Los no bendecidos son aquellos que no creen en la sabiduría de Dios lo bastante como para confiar en que Él dirija sus vidas. Nunca se han entregado a Jesucristo, porque  saben que significa un compromiso que ellos no están dispuestos a asumir. Pueden creer en Dios; pueden creer que Jesús murió en la cruz por sus pecados, pero no están listos para rendirse y permitir que Dios gobierne su mundo. Están fuera del redil, no nacidos de nuevo, no bendecidos.

Luego están los no comprometidos. No son rebeldes contra Dios; ellos “aceptaron a Cristo”, como decimos, y tuvieron alguna clase de experiencia espiritual, pero nunca han estado dispuestos a entregarle el mando de su vida. No están dispuestos a decirle a Dios: “Señor, gobierna tú mi vida desde ahora en adelante”. Están tendidos en el medio. Son los que suben y bajan espiritualmente.

En el sur, tales personas pasan al altar cada vez que va un nuevo evangelista. Por allí tienen u a especie de chiste irónico acerca de eso. Se dice de tal  hombre: “¡La única manera de que llegue al cielo es que alguien le golpee la cabeza con una hacha justo después de convertirse!”. Él está seguro de reincidir, porque no se compromete. Logra la “conversión” siempre que el evangelista pasa por allí, lo cual es dos o tres veces al año, luego, en el entretiempo, reincide.

Por supuesto, en el norte hemos tenido una mejor enseñanza bíblica, así que no hacemos eso. El no comprometido dice: “Soy salvo y eso es todo. Creo que soy salvo y soy guardado”. Tienen todas las respuestas, pero son no comprometidos y están deprimidos.

Muchos estudiantes no están comprometidos con su educación. Juegan todo el tiempo en la escuela, y obtienen calificaciones bastante buenas preparándose intensivamente para los exámenes. Y hay cristianos que juegan en su camino por la vida, envejeciendo mientras juegan al cristianismo.

Luego están los comprometidos: se han comprometido para siempre con la sabiduría de Dios. Están satisfechos con que Dios obre y que su sabiduría los gobierne desde ahora en adelante. No interferirán ni dejarán que su mente se entrometa. Comienzan a brillar como el sol. Usted siempre puede reconocerlos.

Hace una generación, en el Nyack College un hombre me dijo: “Sabe, hay algunos estudiantes que vienen aquí que son diferentes. Parecen tener algo. El resto de nosotros solo somos buenos tipos. Pero estos pocos parecen tener algo. Usted siempre lo puede decir”. Y usted puede: ellos son los comprometidos, los que han ido a Dios y en efecto han dicho: “Padre mío, desde este momento en adelante gobierna mi vida. Manéjala tú; no voy a interferir. No me voy a quejar si es difícil, no me voy a desanimar si parece fallar, ni me voy a apropiar del crédito si parece tener éxito. Tuya sea la gloria, tuyo sea el honor. Me comprometo, Señor, con tu eterna sabiduría. No voy a deshonrarte dudando”.

Usted puede tomar esa decisión. Es como casarse. Dos personas simplemente dicen: “Sí, quiero” y están casadas. No importa en qué dirección puedan ir las emociones, han establecido algo por medio de un voto. De la misma manera, usted puede ir ante Dios y traer su harapienta vida sin compromiso a un completo compromiso. Dios dice: “¿Quieres desde este día en adelante, dejar a todos los demás y tomarme a mí? ¿Confiarás en mi Hijo para que gobierne tu vida y no intentarás arruinarla tú mismo? Si es así, responde (Sí, quiero)”.

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Si usted responde: “Oh Dios, sí, quiero”, eso llega a ser para usted lo que son los votos matrimoniales. Eso cambia el curso y la dirección y las relaciones de su vida.

¿Se atrevería a confiar en la eterna sabiduría de Dios? Si es así, entonces  ore: “Oh, Padre Dios, perdóname por dudar. Tú eres infinitamente sabio y yo necesito sabiduría infinita en mi ignorancia. Toma el control de mi vida y sé mi sabiduría, mi justicia mi santificación. Desde hoy en más, yo reconozco que tú eres eternamente sabio. Sé mi ancla y la estrella que me guíe”.

Eso cambiará totalmente su vida.


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5 comentarios en «¿A cuál de estos 3 grupos de personas perteneces? – A. W. Tozer»
  1. Muchas gracias por compartir esto es de mucha bendición para todos Dios los siga bendiciendo yo pensé que estaba comprometida pero esto me hace entender y meditar y hacerme preguntas

  2. Gracias primeramente a Dios por usar sus vidas.. Todos los días necesitamos de la sabiduría de Dios. Y la instrucción de su Espíritu Santo. Creemos en nuestro corazon. Que sólo. Nuestro pensamiento pertenece a Dios.. Bendiciones

  3. Gracias hermanos por toda la buena instrucción bíblica que comparten de hombres que han andado más camino en nuestro Dios y Señor. Este mensajes en lo personal me hace hacer un alto. Mirar hacia mi vida y revisar hoja por hoja. ¿Voy cercano a mi Señor o solo lo voy mirando de lejos?

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