No olvides compartir ...

Por: A. W. Tozer

Este artículo forma parte de la serie «Mi búsqueda diaria«

Hay una idea generalizada según la cual luchar en la oración es siempre algo positivo, pero de ninguna manera es cierta. Las personas pueden someterse a ejercicios religiosos extremos sin un motivo más elevado que hacer su propia voluntad.

La calidad espiritual de una oración se define no por su intensidad sino por su origen. Al evaluar la oración debemos indagar si la hace nuestro corazón o el Espíritu Santo. Si la oración se origina en el Espíritu Santo, la lucha puede ser hermosa y maravillosa, pero si somos víctimas de nuestros propios deseos exagerados, nuestras oraciones pueden ser tan carnales como cualquier otro acto.

Dos ejemplos del Antiguo Testamento son Jacob y los profetas de Baal. La lucha de Jacob fue un verdadero ejercicio, y no fue iniciativa de Jacob. “Allí se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba” (Gn. 32:24). Es evidente que el agresor fue aquel “varón” y no Jacob, pero cuando Jacob fue atacado, se convirtió en agresor y exclamó: “No te dejaré, si no me bendices” (Gn. 32:26). La lucha tuvo un origen divino, y la bendición que acarreó es del conocimiento de todo estudioso de la
Biblia.

El otro ejemplo no tiene el mismo final. Los profetas de Baal también lucharon, de manera mucho más violenta que Jacob, pero lucharon en la carne. Sus contorsiones eran producto de la ignorancia y la superstición, y no llevaron a nada. Todo era un error: su celo, su oración de autoflagelación, su determinación. Estaban equivocados a pesar de su celo en la oración. Y tal error no murió con ellos.

Solo el Espíritu Santo puede orar con eficacia. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Ro. 8:26).

Únete a la página en Facebook de A. W. Tozer para más recursos → CLICK AQUÍ.


Siga leyendo …


No olvides compartir ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× Recibe nuestros artículos