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Por: John MacArthur

Este artículo forma parte de la serie de devocionales «Fortaleza para hoy»

«Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados». EFESIOS 4:1

Para madurar en la fe, debemos aprender a ver las cosas desde la perspectiva de Dios.

Pablo era un prisionero de Roma. ¿Por qué entonces se llamó a sí mismo «prisionero del Señor»? Porque tenía la capacidad de ver todo en función de cómo afectaba eso a Cristo. No importa lo que sucediera en su vida, lo veía en relación a Dios. Sus preguntas eran: «¿Qué significa esto, Dios?» y «¿Cómo te afecta esto a ti?».

Cuando surge un problema en la vida, tendemos a decir: «¡Ay, ay de mí!» y nos preguntamos cómo nos afectará: ¿Me causará dolor? ¿Me va a costar dinero? Muy a menudo pensamos solo a nivel terrenal. Pero, al igual que Pablo, deberíamos pensar a nivel celestial: ¿Qué está Dios tratando de enseñarme? ¿Cómo puedo glorificarlo en esto? En efecto, una buena definición de madurez cristiana es: ver automáticamente todas las cosas a la luz de la perspectiva divina.

Esta perspectiva, esta conciencia de Dios, es la única forma correcta para que los cristianos vivan. David dijo: «A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente» (Salmos 16:8-9). Debido a que David siempre fue consciente de la presencia de Dios, encontró alegría y seguridad, y ningún problema podía perturbarlo por mucho tiempo.

Pablo era igual: sabía que había una razón para su encarcelamiento y que Cristo sería glorificado por eso (ver Filipenses 1:12-14). A Pablo no le preocupaba cómo lo afectaba eso, por lo que podía regocijarse incluso en prisión. «Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (Romanos 8:28). Nada de lo que sucede es ajeno al control de Dios. Confiemos en que Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Sugerencias para la oración: Si usted tiende a desanimarse o a quejarse cuando surgen los problemas, pídale a Dios que le perdone y le ayude a verlos desde la perspectiva de Él. Reconozca ante Dios que Él tiene el control de todo.

Para un estudio más profundo: La actitud del apóstol Pablo ante las dificultades se desarrolló mediante la experiencia que él mismo describe en 2 Corintios 12:2-10. ¿Qué le enseñó Cristo acerca de los problemas en el versículo 9 y cómo cambió eso la perspectiva de Pablo?

Un comentario en «Vea la vida desde una perspectiva divina – John MacArthur»

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