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Por: Gary Chapman.

Jesús miró con enojo a los que lo rodeaban, profundamente entristecido por la dureza de su corazón. Entonces le dijo al hombre: “Extiende la mano”. Así que el hombre la extendió, ¡y la mano quedó restaurada! MARCOS 3:5

Algunos cristianos desconfían de las emociones. Tal vez haya escuchado alguna vez afirmaciones como la siguiente: “No confíe en sus emociones. El camino hacia el crecimiento espiritual es la fe, no los sentimientos.”

¿Por qué rechazamos nuestras emociones? En Marcos 3 leemos que Jesús sintió enojo y tristeza, y por una buena razón. Era el día de descanso, y cuando Jesús estaba en la sinagoga vio a un hombre con la mano deforme. Sintió compasión y sanó al hombre, pero lo único que se le ocurrió pensar a los fariseos que observaban fue que Jesús había quebrantado las leyes del día de descanso. El enojo y la tristeza de Jesús hacia esa reacción eran totalmente apropiados y reflejaban el corazón del Padre. Probablemente
nosotros no condenaríamos a Jesús por mostrar esas emociones. Entonces ¿por qué nos condenamos a nosotros mismos?

Dios nos dio emociones para favorecer el desarrollo, la madurez, la plenitud y el gozo. Los sentimientos deberían ser nuestros colaboradores y servirnos de señales importantes. Cuando experimentamos una emoción negativa, ella nos advierte de algo que requiere atención. Piense en las  emociones como en esa luz en el tablero de su automóvil que se enciende cuando necesita aceite. No maldecimos esa luz; nos ocupamos del problema en ciernes. ¿Por qué no hacemos lo mismo con las emociones?

Cuando experimente una emoción negativa, especialmente respecto a su cónyuge, deténgase por un momento y analice el verdadero problema. Si toma un camino constructivo, la emoción habrá cumplido su propósito.

Señor, gracias por las emociones. Nos creaste a tu imagen como seres emocionales. Ayúdame a considerar mis sentimientos como un regalo. Por favor dame sabiduría para reconocer el problema detrás de las emociones y para ocuparme del mismo antes de que mis sentimientos impulsivos hieran a mi cónyuge.

*Gary Chapman, Está casado con Karolyn J.Chapman y tiene dos hijos adultos. Se licenció en el Moody Bible Institute en artes, y tiene una licenciatura en antropología por la Wheaton College. 

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Un comentario en «[PARA MATRIMONIOS] Aceptar las emociones»
  1. Amén a las negatives emocions.
    En el problema está el recurso. Una clásica (no vieja). Los sentimientos impulsivos, son la ostia. Graciss a los Vascos
    Amo a Karolyn por su esposo, obvio. Disculparan tal claridad de mis las mías palabras jajajaja

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