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Por: Andrew Murray

1 Timoteo 6:10: porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

El espíritu del mundo son «los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida». El dinero es el gran medio por el que el mundo satisface sus deseos. Cristo le ha dicho a su pueblo que ellos «no son del mundo como yo tampoco soy del mundo». Su pueblo ha de mostrar en su forma de disponer del dinero que actúan desde principios que no son los del mundo, que es el Espíritu del cielo el que les enseña como utilizarlo. Y ¿Qué es lo que sugiere el Espíritu? que el dinero se utilice con propósitos espirituales, porque eso es algo que durará toda la eternidad, que se utilice para lo que agrada a Dios. «Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos».

Una de las maneras de manifestar y mantener la crucifixión de la carne es nunca utilizar el dinero para gratificarla, y la forma de vencer cualquier tentación a hacerlo es tener el corazón repleto de grandes pensamientos acerca del poder espiritual del dinero. ¿Aprenderás a mantener la carne crucificada, a negarte a gastar ni un solo penique en su gratificación? Tal y como el dinero gastado en uno mismo puede nutrir, fortalecer y dar bienestar al yo, el dinero sacrificado para Dios puede ayudar al alma en la victoria que vence al mundo y a la carne.

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Toda nuestra vida de fe puede verse fortalecida por la forma en que tratamos con el dinero. Muchos se ocupan continuamente en hacer dinero, porque, por naturaleza, el corazón es arrastrado a la tierra en su trato con lo que es la vida misma del mundo. La fe es la que puede dar una victoria continua contra esta tentación. Cada pensamiento acerca del peligro del dinero, cada esfuerzo por resistirlo, cada amoroso don de Dios, ayuda a nuestra vida de fe. Vemos todas las cosas en la luz misma de Dios. Las juzgamos con la eternidad en perspectiva, y el dinero que pasa por nuestras manos y se dedica a Dios puede ser una educación diaria en fe y mentalidad celestial.

*Andrew Murray. Fue un notable predicador y escritor sudafricano, autor de más de 250 libros, uno de los grandes maestros dados por Dios a la Iglesia.

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