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Por: Félix Monegro*

El placer sexual es un regalo de Dios limitado al matrimonio entre un hombre y una mujer, pero Satanás ha querido dañar y pervertir ese hermoso diseño.

Habiendo establecido en mi entrega pasada (La Intimidad sexual en el matrimonio I) la afirmación bíblica del origen y el propósito de la intimidad sexual, ahora me dispongo a explicar cuál es el trasfondo necesario de dicha intimidad.

EL TRASFONDO NECESARIO DE LA INTIMIDAD SEXUAL

Dice en Ecl. 9:9 “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad”.

Esto va más allá de lo que ocurre en la cama, abarca la vida, por eso soy de los que creen que el sexo no es un evento, es un ambiente; Un ambiente que se prepara, un ambiente en el que se vive y que tiene un punto cumbre cuando llega esa intimidad.

Es interesante ver cómo Dios ha encerrado el sexo dentro de la alcoba matrimonial, hay una privacidad, ¡No somos como los animales!

El hombre es la única criatura que prefiere privacidad a la hora de la intimidad, porque Dios lo diseñó así. El sexo en el matrimonio es un santuario de intimidad fruto de la vida en sentido general. Por ejemplo, no podemos pretender venir los domingos a adorar a Dios correcta y adecuadamente si la semana entera la pasamos alejados de Él, pues, de la misma manera, no podemos pretender que la alcoba matrimonial va a ser un monumento de celebración si la semana entera hemos vivido desligados el uno del otro.

Hermanos, debemos mantener la llama viva en el matrimonio y que esas caricias formen parte de la vida natural antes y durante la relación íntima, debe haber un clima de amor, comprensión, paciencia, abnegación, desprendimiento e imaginación. Es más, el juego sexual previo a la relación, comienza cuando te levantas de la cama en la mañana, no cuando te acuestas en la noche, además tenemos que aprender a resolver los conflictos con prontitud. Eso es parte del ambiente y el trasfondo.

¿Cómo quiere Dios que tú experimentes la intimidad sexual con tu pareja?

El Señor quiere que tu experiencia sea profundamente significativa como parte importante de tu relación amorosa con tu cónyuge y si no es así, esa relación no tiene sentido, y sin ser irreverente así como Dios ha dicho que cuando hay “dos o tres reunidos en su nombre Él está en medio de ellos”, nuestro Padre celestial se regocija cuando sus hijos disfrutan del amor conyugal.

¡Él quiere nuestro deleite, Él quiere nuestra satisfacción en el matrimonio!, por eso el sexo debe ser la manifestación de la unidad que se vive día a día en el matrimonio.

LA REPARACIÓN PREVIA ES IMPORTANTE

La preparación mental, física y emocional para el sexo se va llevando a cabo continuamente, nuestros cuerpos se compenetran porque ya existe una compenetración del alma. Creo que desde el saludo que nos damos por la mañana, las miradas, los piropos y las gracias por la comida preparada. Puede ser que algunas de estas cosas no tengan ninguna connotación sexual pero producirán resultados sexuales tarde o temprano.

Concluyo mi artículo resumiendo que el placer sexual es un regalo de Dios, limitado al matrimonio, pero Satanás ha querido dañar ese diseño.

Que Dios nos ayude a que en el ambiente normal de nuestros hogares, podamos celebrar regularmente el pacto matrimonial que hicimos el día de nuestra boda.

El sexo es eso, es el recordatorio del pacto matrimonial.

Escrito por: Félix Monegro, Director de producción y locutor de Radio Eternidad.  Puedes seguirlo en sus redes sociales Instagram y en su canal de YouTube

3 comentarios en «La intimidad sexual en el matrimonio (II)»

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