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Por: John MacArthur

Buena pregunta. Escribí un libro llamado Equipados para la Batalla y eso le dará más detalles acerca de ello. Déjeme explicarle en una manera breve y condensada si puedo. 

No tenemos el poder de ordenar a los demonios – ese es un poder que le pertenece a Jesucristo. No hubo nadie en el Antiguo Testamento que alguna vez haya exhibido ese poder, ni un profeta, ni un sacerdote, nadie. Esto no es algo que esté relacionado a pertenecerle a Dios – para tener mando sobre el reino de la oscuridad. 

Lo que sucedió cuando Jesús vino al mundo es que el reino de las tinieblas “echó a andar” su principal asalto para obviamente frustrar el propósito de Dios, y el conflicto se elevó a un tono de fiebre. Así que como dije la otra noche, los demonios fueron entonces, pienso, se hicieron más agresivos intentando aferrarse a las almas que estaban dentro de la audiencia a la cual Jesús predicaba, y el conflicto fue enormemente mayor. Pero eso fue sólo una parte de eso; el asunto real fue que, el Mesías, si él iba a salvar almas, a salvar pecadores, tendría que sacar a las personas fuera del reino de oscuridad hacia el reino de Su amado Hijo, como Pablo lo dijo. De esta manera, el Mesías no solamente tenía que demostrar el poder sobre la enfermedad, y poder sobre la naturaleza, sino que El tenía que demostrar poder sobre Satanás y los demonios, no sólo en Su propio nombre, como en su tentación, sino en el nombre de otras personas.

Así que, a donde quiera que iba Jesús, sucedía dos cosas: Él hacía milagros físicos y expulsaba a los demonios. No hay ninguna ocasión en donde él alguna vez haya hecho eso a alguien que es identificado como un creyente. No hubo ningún proceso espiritual en el cual la persona fuera liberada del demonio más que la autoridad absoluta de Jesús sobre esos espíritus. Usted encuentra, lo que dijimos la otra noche sobre Lucas 4, donde el demonio dice: “¿Has venido para destruirnos?”  Saben que El tiene que el poder y ellos saben que su destrucción final ya está escrita – ellos saben. Estaban diciendo: “¿es este el tiempo?” Si usted recuerda al endemoniado Gadareno, cuando Jesús mandó echar fuera a los demonios de ese individuo después de un conflicto asombroso en los cerdos y todos ellos se echaron al mar. 

Esta clase de exhibición de poder sigue a todo lo largo de la vida de Jesús, para demostrar que El tiene autoridad absoluta sobre el reino de las tinieblas, y para comprobar que los Apóstoles eran de hecho, los representantes de Jesucristo, quienes hablaron la verdad en medio de toda clase de maestros y toda clase de predicadores y toda clase de filósofos y toda clase de fanáticos religiosos que se desfilaban alrededor de ellos. Lo que los apartaba como predicadores de la verdad no era que ellos se conformaban a la Biblia porque la Biblia no había sido escrita, no había Nuevo Testamento, ¿cómo comprobaría usted que eran representantes verdaderos del verdadero Mesías? Jesús sabía cómo, esencialmente, por la misma clase de milagros que él podría hacer, y eso tiene que ver con los milagros físicos y el echar fuera demonios, tanto que en 2 Corintios 2:12, Pablo dice: “las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros”. 

Cuando los Apóstoles dejaron la escena – esas cosas dejaron la escena. Y por esto es que usted no tiene absolutamente ninguna instrucción en alguna parte de las epístolas del Nuevo Testamento en cuanto a la forma de hacerlo, porque eso es algo que no estamos capacitados para hacer. No les puedo ordenar a los demonios hacer alguna cosa. No puedo atar a Satanás, lo cual es absolutamente ridículo. No puedo atar a los demonios. No los puedo echar fuera de mi casa o de la casa de alguien. No puedo orar para sacar espíritus territoriales – eso es absolutamente ridículo. No tengo autoridad sobre ellos. Pero puedo resistir al diablo y él huirá de mí, y si vengo a Cristo entonces mi vida no va a ser un lugar de residencia para demonios – va a ser el templo del Espíritu Santo. 

Así que lo que necesitamos hacer es resistir al diablo, ponernos la armadura, como se indica en Efesios 6 y nosotros conquistaremos así la batalla. Mencioné esto el otro día y lo diré de nuevo, personas que van de un lado a otro hablando con demonios…

Una vez fui a una convención de pastores un tipo se levantó y dijo, “oremos”, y así es cómo él inició su oración: “¡Satanás!” Se lo digo, ¡casi me caí de mi asiento! ¿Habla él con Satanás? Nunca le he dicho una palabra a él en mi vida entera y no lo haría, además él no es omnipresente – aun ni me podría oír, y si él lo hiciera “ha ha ha ¿qué es eso que oigo?” “¡Satanás te atamos!” Mi deseo no es burlarme de esto, pero ¿quiénes son estas personas que bromean? La Biblia dice, “él anda como león rugiente buscando a quién devorar” no dice “¡devora, hasta que usted le ata!” ¡Usted no lo puede atar! Y por cierto, quienquiera que lo esté atando lo mantiene desatado! 

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Esta idea de orar en contra de los demonios, no es guerra espiritual. Lo traté de decir antes, observe 2 Corintios 10:3-5, ese es un pasaje definitivo sobre la guerra espiritual. Si usted comprende ese pasaje entonces usted comprende la guerra espiritual. Es una guerra ideológica. Es una guerra comprometida entre la verdad y el error, y si quiero liberar a hombres de la esclavitud de las mentiras de Satanás entonces tengo que llevar la verdad hacia sus mentes. Perseguir a los demonios no tiene sentido. No somos llamados a evangelizar a los demonios. No somos llamados a atar a los demonios. No somos llamados a hablar con demonios. Recibimos instrucciones de predicar la verdad a todos, llevar el evangelio a los hombres. La verdadera guerra espiritual se libra cuando traemos la verdad en contra de las ideologías que se han planteado en contra del conocimiento de Dios, y la verdad destruye esas ideologías y los muros se vienen abajo, y sacamos a esas personas y las llevamos cautivas hacia Cristo.

Así es que estas personas que pasan todo su tiempo en alboroto con los demonios – son como dijo Shakespeare: “mucho ruido y pocas nueces”. Bien, esa es una respuesta breve, pero ese libro le ayudará. 

Por cierto, solo como una nota final, Jesús dijo a Pedro, “Satanás os ha pedido”. Recuerde Eso, Lucas 22. Si yo hubiese sido Pedro le diría: “y le dijiste que ‘No’ verdad?” Jesús dijo: “realmente, le dije que ‘Sí,’ así como le dijo a Job”. Así es que usted podría estar ahuyentando a Satanás cuando Jesús se lo envió. ¿Quién piensa usted que es para pisotear esa área de algún modo? 

5 comentarios en «¿Pueden los cristianos echar fuera de Demonios? – John MacArthur»
  1. estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas;

    18 Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
    Marcos 16 17 18
    Si podemos echar fuera demonios en el nombre de Jesús tenemos autoridad

    1. Hay que tomar esta frase con cuidado, en mi nombre hecharan fuera demonios dijo Jesús pero en que contexto se habrá referido?
      Serán los demonios que nos asechan a nosotros mismo acaso.
      Yo no puedo hechar a un demonio si la persona misma le dió autoridad espiritual para que el habite en su vida atravez del pecado que no quiere renunciar.
      Otra cosa que debemos tomar con pinzas es el que beberemos cosa mortífera y nada nos pasará, no vamos a ir a tomar un veneno letal y esperemos quedar con vida.

  2. En mi experiencia cristiana, vi, expulsar demonios de personas, y, es claro, que quien lo hace es la presencia y el poder del Señor en la persona que lo hace y tiene ése don, no es la persona, es por el Nombre de Jesús y en su autoridad delegada. La situación, es que si un hermano desconoce o no entiende lo que pasa en una posesión, y si no tiene la intimidad con el Señor, pues, no podrá hacer frente a tal asunto. Jesús envió a setenta y dos de sus discípulos, y sin estar llenos del E.S., los demonios dice el relato, se les sujetaban a ellos, y, pues, cuánto más a hoy si se es lleno del Espíritu Santo. Es evidente que si se dan los casos, verbigracia, la homosexualidad, es una posesión demoníaca muy fuerte, cuando la persona, ya la ha practicado desenfrenadamente y aunado a ésta, si la persona usa brujería, ya que ambos espíritus van juntos, es muy fuerte ésa situación. El que no sabe es como el que no ve.

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